No faltarán quienes traten de minimizar el ferrocarrilazo del Istmo de Tehuantepec que cobró 14 vidas, dejó decenas de malheridos y por el reciente también ferrocarrilazo que se vivió en España en el tramo Madrid-Córdoba, donde el tren llamado Ave causó estragos similares o peores… Frente a ello simplemente les digo, lo de allá es de allá y lo de acá es de aquí por lo cual, ninguna comparación tiene que venir a cuento… El ferrocarrilazo del Istmo de Tehuantepec tiene sus asegunes por las muchas dudas que se advirtieron en su construcción, consecuencia de la corrupción que prohijó uso de materiales inadecuados entre durmientes, grava y rieles no apropiados, pues ya se demostró que muchos de los durmientes estaban en desuso porque fueron retirados de las vías donde estaban tendidos al igual que algunos rieles y la grava no correspondió a la calidad que se requiere para una vía férrea, porque debe provenir de un tipo especial de basalto y no de cualesquiera mina como la utilizada en los tramos del Transístmico… Tras el ferrocarrilazo, la inmediatez de la Presidente de la República con los dolientes a quienes les ofreció y todo parece indicar que les cumplió la entrega de 80 mil pesos para los gastos de defunción, parecieran suficientes para los morenistas optimistas pero no para los familiares que perdieron algún ser querido que en algunos casos dejaron huérfan@s y viud@s…
Quienes saben de esto y dan la cara como abogados de los afectados por ser víctimas vivas o por sus muertos, mantienen la expectativa de que las investigaciones que fueron dejadas en responsabilidad de la Fiscal de la República Ernestina Godoy, den resultados de verdad y no teatralidad de maquillajes para ocultar y proteger a los presuntos responsables de esa construcción donde curiosamente aparecen los hijos del Pejelagarto y algunos de sus cercanos en la amistad, beneficiados por esos contratos… El descarrilamiento dejó pruebas visibles que desde luego amén de bien levantadas por los ministerios públicos con las consistencias necesarias sobre la verdad de sus estructuras, deben preservarse y darse a conocer a quienes lo requieren para llevarlas ante las instancias de justicia donde han sido presentadas las demandas en ánimo de que se cumpla lo único que piden dolientes y afectados: ¡¡JUSTICIA…!! Tratar de ocultar lo inocultable y aguantar un tiempo porque la verdad siempre aparecerá, sólo prohijará en el curso de la historia y para la posteridad saber quiénes son los omisos, solapadores o encubridores y todos aquellos que tratan de tender cortinas de humo para proteger a los presuntos culpables por las aberraciones cometidas en ánimo de fortalecer su corrupción por cuestiones de los enriquecimientos ilícitos, para que no queden en la impunidad… Y que conste, “cuando veas las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar”… El adagio, dicharacho o premisa popular referido, viene como “anillo al dedo” para que luego del ferrocarrilazo ístmico se revisen las condiciones del Tren Maya que en múltiples momentos ya ha tenido sus desaguisados cuyos accidentes, han sido tapados hasta lo indecible en ánimo de hacer creer que ese servicio férreo está en las mayores y mejores condiciones para servir en la transportación de los vecinos y el turismo en la región que ese tren tiene como recorrido… Mucho se ha informado por gente que sabe de estas cuestiones, que ese ferrocarril tiene severos problemas en su construcción tanto por su infraestructura como por los suelos donde fue sembrado en contraposición a lo que los técnicos y científicos recomiendan para un servicio tranviario seguro como ese del Tren Maya… Ojalá que los del Gobierno de la República y los encargados de los trenes tanto de la Ruta Maya como del Transístmico, no esperen más accidentes para tapar el pozo y dejar que “estos niños” de AMLO se ahoguen… ¡Ahí se las dejamos! ¡Hasta mañana que será un día más!
