De plano y “dicho sea muy a la mexicana”, las y los genuflexos senadores de la República que la votaron, se surraron o mejor dicho “la cagaron” con su mamotreto de la fatídica Ley que obligará a través de los concesionarios que tienen controlados el Gobierno por la prestación del servicio de telefonía celular a más de 120 millones en el País para que les sirvan como ariete contra quienes tengamos un teléfono celular, lo cual equivale en los hechos a tenernos acogotados a quienes vivimos en este País… La perruna Ley que aprobaron los indignos senadores, ellas y ellos, obligará a los empresarios de la telefonía para que a través de ello, todos nosotros como usuarios quedemos en manos del Gobierno, los criminales y los de la perversidad que quieran tener nuestros datos de identidad… Como encargo de AMLO, Titular del Gobierno de la Cuarta Transformación a la llamada Cámara Alta, se envió la propuesta para que entre otros abusos y perversidades, por vía de las telefónicas nos tengan en un santiamén al alcance de su saber para lo que se les antoje… Obliga la perrima Ley en cuestión, que en plazo perentorio de 2 años las telefónicas tengan registrados nuestro nombre, número telefónico, ubicación domiciliaria y cuantas llamadas hagamos con personas, empresas o instituciones, quienes a su vez estarán sujetas a esta misma “jettatura”… Junto con lo anterior y de acuerdo al lugar donde transitemos, todo aquel que lo quiera saber, tendrá a la mano con exactitud el lugar donde nos encontremos… Más todavía, otros datos como nuestro tipo de sangre, plan telefónico contratado, costos y pagos que hacemos por ese servicio, el registro de nuestras huellas dactilares, fotografía de nuestro rostro e incluso, como identidad infalsificable, el iris de nuestros ojos… Como se ve, en caso de que transite esta perrada legislativa, se acabó nuestra privacidad, pues ya no tendremos vida íntima, doméstica, laboral, ni cultural o social, familiar y amistosa, en el marco de lo íntimo o privado a que hemos estado acostumbrados… Como dijo el Partido de la Revolución Democrática en su campaña de proselitismo electoral que aquí parodiamos: “Vamos derechito a la dictadura”… Entre muchos otros riesgos, a la inmediatez del tiempo que está a la vista, el robo multiplicado en forma geométrica de teléfonos celulares no sólo será la más preocupante de nuestras penurias y pérdidas… De caer nuestro teléfono en manos gubernamentales o criminales, tanto nosotros como todos los que tengamos insertos en nuestra memoria de llamadas, WhatsApp, mensajería y quien sabe cuántas más aplicaciones telefónicas, estaremos a merced de esa criminalidad abusiva y hasta gubernamental que bien sabemos no tiene límites para causar daños a cuántos tengan a su alcance… ¡Qué perrada del senador Ricardo Monreal, pastor de las senadoras y senadores que levantaron el dedo para aprobar esta Ley… Aún tenemos la esperanza de que la puedan detener y como consecuencia partirles su madre, los diputados y como último bastión la Suprema Corte de Justicia de la Nación..! ¡Tenemos confianza en ustedes, diputados y diputados, así como en los ministros de la Suprema Corte… ¡Frente a este Gobierno, ustedes son nuestro último refugio y esperanza antes que la dictadura! ¡Hasta mañana que será un día más..!
Por Pablo Rubén Villalobos / pablorubenvillalobosh@hotmail.com
