Post Data: ¡Pero para AMLO, no pasa nada..! Allá por el año de 1957, el Estado de Guerrero se vio convulsionado por la agitación política que provocaron quienes tuvieron sus nada limpios intereses para que cayera el gobernador de ése entonces, Raúl Caballero Aburto... Entre otros muchos puntos del encendido Estado, donde el pueblo ha sido movilizado y usado cuántas veces han querido según convenga a los políticos, en quién sabe cuántos movimientos, mismos que han terminado con saqueos, incendios, golpeados heridos y muertos, sin que fuera de otros escándalos callejeros pase absolutamente nada, en el marco de la Ley, el Derecho y la Justicia, que se convirtieron en letra muerta, como en aquel momento levantisco de los guerrerenses contra su Gobernante… Ahí, un puñado de estudiantes apoltronado en el Internado que ya desde entonces era foco de agitación política por quienes manipulaban a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, tuvieron que enfrentar y permitir la entrada de las fuerzas armadas a la Institución, en cuyo recinto se dieron los últimos enfrentamientos y las detenciones de aquella etapa... Algunos de los dirigentes estudiantiles de ese momento, como los que luego fueron grandes maestros, Ausencio Cortés y J. Eleazar Jaime Baños, junto con otros de sus compañeros directivos, fueron conducidos a la dirección de esa Escuela y en presencia del Encargado de la Institución, fueron ofendidos, golpeados y maltratados, lo cual motivó en ese momento de provocación que los jóvenes estudiantes sacaran la casta y se revelaran contra sus captores, por lo cual en la violencia del momento el Nicho de la Bandera sufriera la rotura de sus cristales… El Lábaro Patrio cayó fuera de él, por lo cual los soldados se ensañaron contra los muchachos detenidos, a quienes golpearon a placer “porque habían mancillado a nuestra Enseña Nacional”... De ahí los desaparecieron, algunos de ellos fueron a parar a las mazmorras de Chilpancingo, otros a las de Acapulco y dos o tres al llamado Campo Marte del entonces Distrito Federal... Con el paso de los años pudimos dialogar con dos o tres de aquellos estudiantes, entre quienes apareció un maestro dirigente que los defendió, el gran luchador social y sindical, el respetado maestro, don Pablo Añorve Ortiz... Ellos me contaron lo anterior, recordando a los maltratados, detenidos y encarcelados que pasaron varios años presos hasta ser puestos en libertad, tras el accidente del Nicho de la Bandera de la Normal de Ayotzinapa, que les costó el fraguado “delito de la mancillada” a la Bandera Nacional, que para muchos de ellos resultó un acto ignominioso del Gobierno del Estado de Guerrero y del Gobierno de la República, por todos los sufrimientos vividos hasta convertirse en hombres presos, libres y maestros, tras aquella lucha estudiantil que le costó a Raúl Caballero Aburto la Gubernatura del Estado... Recordamos lo anterior, porque recientemente tras una pacífica manifestación de estudiantes de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, llegaron los encapuchados anárquicos y vándalos que no sólo se conformaron con maltratar y herir a los manifestantes, causar destrozos a las instalaciones de la UNAM, incendiar y saquear la librería, provocar incendios y todos los desmanes que se les vinieron en gana, sino que algunos de ellos fueron inducidos para arriar y arrancar violentamente nuestro Lábaro Patrio del asta monumental y una vez en el piso procedieron a quemarlo... Los restos del maltratado lienzo tricolor, fueron tranquila y humildemente rescatados por un Hombre anónimo, quien advirtió la falta de respeto a nuestra Enseña Nacional... Ningún Guardia, Policía, Soldado, Cuerpo de Seguridad, Autoridad o empleado universitario de la UNAM, del Gobierno de la Ciudad de México o de la República estuvieron para detener el delito de Lesa Patria, ni para contener a los esbirros encapuchados, que esperamos no sean de los becarios de la 4T del Gobierno Federal, los que fueron a cumplir con ese ignominioso atentado frente al cual, por cierto, los “mariachis” del Gobierno y los otros callaron... ¿Son estos sólo parte de los usos y costumbres de la cacareada Cuarta Transformación..? ¡Qué blasfemia frente a nuestros símbolos nacionales que por desgracia, ahora algunos se los ponen como playeras, cobijas o calzones según les venga en gana, cuando hay actos populacheros donde nuestra Bandera es usada sin ningún respeto y al a’í se va..! ¡Vivan los tiempos de AMLO y la 4T! ¡Hasta mañana que será un día más..!

 

Por: Pablo Rubén Villalobos
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