La frase que da ori­gen a esta cola­bo­ra­ción, le per­te­nece ínte­gra­mente, a mi que­rido com­pa­ñero de muchos años en Tele­visa Depor­tes, Eduardo Tre­lles.

Hijo del legen­da­rio direc­tor téc­nico Igna­cio, del mismo ape­llido, por supuesto, quien hizo cam­peo­nes al Marte de More­los, Zaca­te­pec, Toluca y Cruz Azul.

Lalo tenía la par­ti­cu­la­ri­dad de que, cuando com­par­tía micró­fono con un colega y este emi­tía una opi­nión, él rema­taba diciendo la refe­rida con­signa, como si fuera el pro­pie­ta­rio de la ver­dad abso­luta.

Al mar­gen de esto, se le quiere.

Bueno, a lo que viene este preám­bulo, es a lo acon­te­cido en la Gran Final del cam­peo­nato mexi­cano.

Se trató de un encuen­tro de altí­sima inten­si­dad, estra­te­gia, dife­ren­tes coman­dos del juego y que se tuvo que deci­dir hasta el drama de los pena­les.

Con un gran arbi­traje, no exento de polé­mica, a cargo del dos veces mun­dia­lista César Arturo Ramos Pala­zue­los.

Los afi­cio­na­dos nor­te­ños y su diri­gen­cia piden una tar­jeta roja para Pau­linho, una segunda ama­ri­lla para Fede­rico Pereira y la repe­ti­ción de último penal, fallado por su estre­lla Ángel Correa.

En nin­guna tie­nen razón. Lo del por­tu­gués es un tallón, la de Pereira es un con­tacto acci­den­tal y en la pena máxima deci­siva, Luís Gar­cía, meta tolu­queño, tiene todo el tiempo un pie tocando la línea de meta, como lo señala el regla­mento.

Sin embargo, lo que se hizo viral en las redes socia­les, fue el enfren­ta­miento ver­bal entre el comen­ta­rista David Fai­tel­son y el entre­na­dor escar­lata, Anto­nio Moha­med.

El comu­ni­ca­dor, hoy labo­rando para TUDN, cues­tionó la deci­sión del “turco” de sen­tar en la banca al arquero Hugo Gon­zá­lez, luego de la tre­menda pifia que costó la derrota en San Nico­lás de los Garza.

Pro­fi­rió duros tér­mi­nos, incluso poniendo en duda la ética del adies­tra­dor argen­tino.

Tras la pre­mia­ción y en el terreno de juego, bus­ca­ron entre­vis­tar a la cabeza del banco rojo y él se refi­rió a David como una “mierda”, les mentó la madre y lo retó a bajar a la can­cha.

Por lo que se pudo obser­var des­pués, Fai­tel­son bajó y dis­cu­tió con Toño. Lo demás solo lo sabrán ellos.

Lo que se ha vuelto una cos­tum­bre es nues­tro medio, es que cual­quiera, perio­dista con fama, pres­ti­gio y tra­yec­to­ria, así como chi­cos que empie­zan en la locu­ción o esos far­san­tes que se hacen lla­mar “influen­cers”, pue­den insul­tar, cues­tio­nar o deni­grar a cual­quier inte­grante del espec­tá­culo, por más logros que ten­gan.

Pienso que el perio­dista, si se pre­cia de serlo, debió infor­marse de las cir­cuns­tan­cias de la deci­sión del téc­nico, si habló de frente con el juga­dor o el por­qué deci­dió pres­cin­dir de él.

Lo demás, es polé­mica barata, ganas de ale­gar y basura perio­dís­tica.

La con­gruen­cia no es pre­ci­sa­mente la divisa con la que se ha con­du­cido este comu­ni­ca­dor.

Alguna vez dijo públi­ca­mente que jamás tra­ba­ja­ría en Tele­visa y ahí anda.

En fin, Toluca cam­peón, gran par­tido y buen arbi­traje. Eso es dijera mi Lalo Tre­lles…lo ver­da­de­ra­mente impor­tante.

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