Está de moda en todos los círculos futboleros hablar de quién debería ser el nuevo director técnico de la selección nacional. Los expertos, la prensa y el público en general lanzan su cuatro de espadas y argumentan a favor de tal o cual entrenador quién, como cada inicio de un ciclo mundialista, vendrá a redimir al balompié azteca y llevarnos a esos altos planos a los que siempre aspiramos y nunca llegamos.
Se barajan los nombres de técnicos mexicanos como Ignacio Ambriz y Miguel Herrera; también el del uruguayo Guillermo Almada y el de Marcelo Bielsa, con largo historial en el plano internacional.
El problema es que se busca una especie de caudillo, un líder que logré sacar al futbol mexicano de un marasmo al que los mismos que lo van a nombrar, han hundido.
Los dueños del balón están preparando un gran frasco de atole para darle a la afición, un dedo bien copeteado.
Las estructuras se mantendrán idénticas y entonces el nuevo entrenador tendrá que nadar en la misma alberca que sus antecesores.
Se volverá a hablar de apoyo total, hasta que se nieguen jugadores de determinado club por sentirse afectado; se volverá a firmar un “cheque en blanco” al hombre al frente para que haga y deshaga con convocatorias y alineaciones; continuará la novela de una “exportación” de jugadores a Europa que no cuaja ni en calidad ni cantidad, en fin, pan con lo mismo.
También se habla de la llegada de Rodrigo Ares de Parga como director deportivo de la comisión de selecciones nacionales.
Una vez más el nombre por encima del proyecto. ¿A quién le rendirá cuentas?
¿Será él quién decida la contratación del nuevo entrenador?. ¿Qué onda con Jaime Ordiales, será su segundo, su par o lo van a correr?
Se dice que estará supervisado por un comité de dueños integrado por los propietarios de América, Chivas, Tijuana y Santos.
Llama la atención que los otros dueños no tengan vela en el entierro, digo, si tanto se habla de unión y de relanzar el proyecto de la selección nacional.
Se sigue apostando a la desmemoria y al olvido. Creen que el público va a enterrar, con los nuevos nombramientos, el mega fracaso de Qatar. Por el bien del futbol ojalá Rodrigo Ares ponga toda su experiencia al servicio del proyecto y los dueños elijan bien al entrenador nacional. ¿A usted, amable lector, quién le gustaría? Porque hablar del tema…es lo de hoy.
ARTURO BRIZIO CÁRTER | apbcarter_1@hotmail.com
