Ha quedado definida la Gran Final del campeonato mexicano y la verdad, no podría quedar mejor.

Se enfrentarán el súper líder del torneo ante el campeón defensor por lo que hay que estar preparados, puesto que seguro saltarán astillas.

Será la tercera ocasión en que ambas escuadras se vean la cara en este tipo de instancias, con una victoria por bando. América viene de caer en casa ante un muy digno Atlético de San Luís, quien en tres días se sacudió de la zarandeada recibida en el juego de ida y prácticamente borró a las Águilas en el Azteca.

Si bien es cierto que el técnico André Jardine realizó seis cambios respecto a la alineación ganadora, también lo es que los potosinos les caminaron por arriba exhibiendo las carencias defensivas de los de Coapa.

Tigres tampoco pudo vencer a Pumas en el “Volcán”. Si bien la calificación no se puso en entredicho en algún momento, si pareció que los dirigidos por Robert Dante Siboldi pecaron en el coyotaje.

Un penal fallado por el sobrevaluado “chino” César Huerta y la expulsión de Pablo Bennevendo terminaron por sepultar las aspiraciones auriazules.

La buena noticia para los felinos del norte es que ya pudieron contar con su estrella en plenitud.

André Pierre Gignac entró de cambio y pudo moverse sin dolor, lo que debe tener feliz al cuerpo técnico y a su directiva.

Del lado azulcrema, sigo escuchando la cantaleta de los jilgueros con micrófono de que en esa institución “es el título o nada”.

MI pregunta es: ¿será que a Tigres le vale madre el trofeo? O quizá todos los demás campeones en la última década lo han sido de chiripa o porque el América no ha querido o podido ser campeón.

Me sigue pareciendo una mafufada ese mantra repetido hasta el cansancio.

El domingo habrá un monarca y un subcampeón y a otra cosa, que la vida sigue.

Muchos de esos deslenguados comunicadores, también son partícipes de la teoría conspirativa que consiste en que el arbitraje hará campeón al Ame.

La verdad es que hasta el momento ha sido una Liguilla muy bien arbitrada y ninguno de los eliminados puede aducir, como un socorrido pretexto, la falla de los jueces en su despedida.

Quedan cuatro colegiados listos para estos emocionantes encuentros.

En riguroso orden alfabético por apellido, Adonaí Escobedo, Fernando Guerrero, Marco Antonio Ortiz y César Ramos.

Pensaría que el mundialista lleva ventaja pero nada es seguro. Escobedo ha tenido un cierre brillante, el llamado “gato” depende demasiado del humor que salga y el “cantante” es una constante muestra de recursos arbitrales.

Pues como se iba antes al teatro, de pipa, guante y cola amarrada decía Doña Güera, mi madre, hay que alistarse para escuchar, con el corazón en la garganta: “Tercera llamada, tercera, ¡comenzamos!”

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