Lo que sucede en el futbol mexicano movería a risa si no fuera porque es para llorar. Luego de jugar 17 fechas, solo cuatro equipos tienen boleto directo a la Liguilla, a saber, Monterrey, América, Guadalajara y Toluca, en ese orden. Rayados robó la Liga al llegar a 40 puntos, 6 arriba de su más cercano perseguidor y ganando 13 de sus duelos, lo que lo convierte en el más serio aspirante al título aunque, lo sabemos, existe el gastado verso de “en la Liguilla, todo puede suceder”. Y como no va a ser así si gracias a ese invento denominado “repesca”, hasta el número 12 puede meterse a la postemporada y peor, ya que Querétaro debería estar pero por ser el último en la tabla porcentual, otra jalada, se le castiga con no poder participar en la mal llamada “fiesta grande”. La distancia entre el duodécimo de la tabla y el líder es de 21 puntos. Imagine usted, amable lector, al Barcelona jugándose un tiro eliminatorio con un equipo de poca monta o al Nápoles enfrentando a un colero con el riesgo de quedar fuera del campeonato. En suma, salvo los cuatro de arriba, el resto es firulilla y lo que tendría que denunciarse es que tienes que ser muy malo para, con este sistema mediocre, quedes afuera. El futbol mexicano está lleno de jugadores extranjeros, la mayoría de ellos de absoluto medio pelo y algunos con un grado de cinismo que no jugaron ni un minuto en el torneo. La culpa no es de ellos sino de dirigentes corruptos e inútiles que, coludidos con promotores y agentes, traen bultos y a precio inflado. Le voy a compartir un dato que en cualquier empresa seria, movería al escándalo y al despido inmediato de la dirigencia. Los siete equipos que quedaron abajo, de los cuales Santos entró de lágrima por lo apuntado renglones arriba, tienen registrados entre todos ¡81! Jugadores extranjeros. Al detalle: Santos 9; Pumas 10; Mazatlán 11; Necaxa y Querétaro 12; Juárez 13 y se lleva la palma Tijuana con 14. O sea, si el elemento foráneo se entiende como refuerzo, pues vaya que hay que ser muy inepto para, como en el caso de Xolos, no te cuaje ni uno. De película de terror. Quizá se salve uno que otro pero la numerología muestra un verdadero cáncer de nuestro balompié. Lo de Pumas es increíble. Los jugadores mexicanos se dejaron manipular por una plantilla de extranjeros deshonestos para echar a Rafael Puente. Esta misma caterva de pillos salió a caminar en Monterrey en la última fecha para comerse cuatro goles en el primer tiempo sin meter las manos, menos los pies. El desvergonzado que usa el gafete de capitán, Nicolás Freire, debería hincarse frente a la efigie de Héctor Sanabria, Hugo Sánchez y Miguel España, solo por mencionar a algunos líderes de verdad. Ojalá venga una real reestructura en el Pedregal y una revisión a los contratos de esos 81 vividores y sus agentes.

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