El membrete es rimbombante: Fiscalía de Investigación de Delitos de Alto Impacto.

 Y sus iniciales “apantallantes”: FIDAI.

 ¿Pero servirá realmente para contener los embates de la delincuencia? A los abogados litigantes a quienes se les hizo esta pregunta respondieron con un tajante ¡no! El nuevo apéndice de la Fiscalía General de Morelos agrupará ocho áreas: Fiscalía Antisecuestro, Unidad Especializada en Investigación de Delitos de Alto Impacto, Unidad Especializada en Investigación de Delitos de Tortura, Unidad Especializada en Investigación de Delito de Trata de Personas, Unidad de Análisis Financiero, Unidad de Extinción de Dominio, Unidad de Cooperación Internacional y la Unidad de Técnicas de Investigación.

 Pero no sólo la fiscalititis llevada al extremo.

 De acuerdo al anuncio del fiscal Uriel Carmona Gándara, la pretendida súper fiscalía también se encargará de asuntos relacionados con homicidios, robo de vehículo, asociación delictuosa, delitos contra la salud en su modalidad de narcomenudeo, operaciones con recursos de procedencia ilícita y otros que determine el fiscal.

 Una dependencia obesa y llegado el caso inútil que costará 97 millones de pesos construir, así que, enterados los agentes del Ministerio Público, peritos, secretarias, choferes, policías y más personal que sufren viejas carencias de equipo y material han reaccionado enojados.

 Razonan: es como el sujeto presuntuoso que no tiene más que deudas y cuando blofea diciendo que se va a comprar un coche sus amigos le aconsejan que mejor se compre calzones… EL LUGAR y la historia: según el anuncio de Carmona, la fiscalía de marras será construida en la subida de la avenida Zapata, precisamente donde estuvo la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) y unas siete décadas atrás lo que fuera el Hotel Mandel.

 El Mandel se remontaba a los cuarenta o cincuenta del siglo pasado, edificado por un estadounidense de igual apellido al que treinta años después le reventaron sus problemas financieros.

 Míster Mandel debía hasta la camisa, de modo que el hotel le fue embargado y en 1979 adquirido para el Gobierno Estatal por el gobernador Armando León Bejarano Valadez.

 En abril de 2014 se apanicó el personal de la SMyT, la Fiscalía General del Estado (FGE) la y el Cuerpo de Bomberos que también estaban ahí.

 De pronto les avisaron que debían irse con sus tiliches a otro lado.

 Eran unas mil personas de las tres dependencias que a ciencia cierta no sabían a dónde serían mudados, pues nada les decían los pocos funcionarios que se supone sabían.

 Así que en la Base Zapata privó el desconcierto acompañado del rumor de que los funcionarios y burócratas de la FGE podían ser acomodados en un edificio de Atlacholoaya o en Las Palmas, donde estaba el Infonavit, mientras los de la SMyT serían retachados al corralón de Chapultepec.

 Ruinosas, las que fueron habitaciones y oficinas administrativas amenazaban desplomarse, visibles las cuarteaduras en el lado que da a la barranca, e insistente la versión de empleados con lustros de antigüedad de que en los inicios del 2000 un peritaje hecho por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas ya advertía el riesgo del colapso de la vieja estructura que no sucedió, para fortuna del personal y la gente que de lunes a viernes acudía a realizar trámites… EN LA primera semana de este mes, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, dio positivo a Covid-19, y siguió trabajando en tanto se atendía y se curaba.

 Un servidor público cuyo ejemplo de dedicación laboral y sensibilidad social no sigue, no le interesa a la encargada de la ventanilla del área de desatención a los derechohabientes.

 Burocratizada, grosera, confiada en la protección alcahueta de su sindicato, poco tardará en ser denunciada en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com