Con el denominador común de los espacios geográficos en Yautepec y Tepoztlán, enlacemos tres temas, aunque sin aparente conexión.
El primero, por razones de la violencia derivada de la actividad delictiva que estas comunidades han vivido en diferentes épocas, desde el siglo antepasado; el segundo, a causa de dos incendios que marcaron la memoria histórica de los tepoztecos, en marzo de 2014 y abril de 2016, y el tercero, por el aniversario 107 del asesinato del general Emiliano Zapata.
Del bandolerismo del siglo XIX a la delincuencia organizada de las postrimerías del XX y la psicopatía criminal de la primera década y media del XXI, Morelos ha sido tierra intermitente de conflictos, entre ellos el levantamiento en armas de los pueblos para recuperar sus tierras arrebatadas por las haciendas, con su innegable propósito social, agrícola y económico que sin embargo no deja de ser una huella de sangre para la identidad histórica del morelense.
Si a principios de la centuria pasado la población de esta parte de México padeció durante dos lustros los embates de los ejércitos federales para erradicar a zapatistas y sus bases civiles de apoyo, hace más de treinta años, a mediados de los noventa los morelenses atestiguaron una “industria del crimen” con la anuencia de mandos policíacos protegiendo a jefes de bandas delictivas.
Las secuelas de la “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, y las batallas entre cárteles por las “plazas” de Morelos introdujeron en esta entidad –igual que a muchos otros estados del país– lo que se podría llamar el “terrorismo psicópata” del enfrentamiento de grupos criminales en “su” lucha por controlar plazas y auto gobiernos en centros de reclusión.
En este contexto de historia y actualidad, con un pie en el último trecho del siglo XX y el otro en la segunda década del XXI se nos “atravesó” el aniversario número 107 del asesinato de Emiliano Zapata, de quien el historiador Enrique Krauze rescató la expresión de “El Plateado, pero en bueno…” que le adjudicaba al Caudillo del Sur la gente de los pueblos.
Se trata en esta ocasión de hacer notar que, si el Yautepec
de mediados del siglo XIX fue el escenario romántico de la novela “El Zarco”, de Ignacio Manuel Altamirano, cuando en su momento hubo atrocidades, por estos días la población ha vivido horas de zozobra.
Tampoco podemos pasar por alto el “más mediatizado incendio forestal de Tepoztlán”, llamado así porque el de 2010 fue mucho mayor, llegó a las goteras del pueblo, consumió un alto número de hectáreas y cobró una víctima, pero tuvo menos cobertura. El propósito de todos debe ser contribuir a que estos siniestros no ocurran por descuido humano. Fue y es lo deseable, arrasadas entonces por el fuego 250 hectáreas... (Me leen mañana).
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