Cuernavaca, Jiutepec, Emiliano Zapata, Temixco, Xochitepec y Yautepec viven problemas iguales… o parecidos. Lo saben los actuales y los presidentes municipales electos, pero históricamente en el nivel superior del gobierno los ediles han sido tratados de manera descoordinada. Los grandes problemas (vialidad, contaminación, inseguridad, desempleo…) comenzaron a acentuarse siete lustros atrás como efecto de la inmigración de familias distritofederalenses que llegaron huyendo de los sismos de septiembre de 1985. Crecieron de tal manera que acabaron por afectar la calidad de vida de más de un millón de habitantes de los municipios conurbados del valle de Cuernavaca. Juntos, la capital, Jiutepec, Emiliano Zapata, Temixco y Xochitepec generan montañas de basura, envenenan la tierra y el aire. Uno al oriente y otro al sur, Yautepec y Xochitepec acabaron literalmente pegados a la plancha de acero y concreto cuyas dimensiones sólo son apreciables sobrevolándola, ya no admirando por las noches la alfombra deslumbrante desde el mirador de la autopista México-Cuernavaca, como la seguridad hizo posible hasta fines de los setenta. Donde hace medio siglo había campos de arroz, caña, maíz y flores “sembraron” casas, calles, edificios, banquetas, puentes, carreteras, y así el rojo de los tabiques y el negro del asfalto sustituyeron al verde de los árboles y al azul de los ríos. Ruteros y taxistas acabaron siendo dueños de pueblos y ciudades, de carreteras, brechas y caminos de saca. Los vehículos del transporte público son legales porque sus dueños tienen concesiones, pero “piratas” los tolerados por la autoridad asociada a “líderes” de agrupaciones de transportistas. Perdido el clima envidiable de Cuernavaca, miles de motores de combustión interna ponen su parte al calentamiento global. Por eso los calores que no se sentían antes, y los nudos en los conflictos viales que suben las temperaturas. En este desorden entran los mamotretos célebres como el no por nada popularmente llamado “Puente Idiota”, que lo es porque no va a ninguna parte. Terminado de construir durante las primeras semanas de la administración municipal 2000-2003, no aligeró la vialidad en el crucero del Casino de la Selva, la entorpeció. Ampliado por la misma época el puente de Chamilpa, aminoró los “embotellamientos”, pero el paso a desnivel de Santa María no cumplió su objetivo, pues volvió más angosta la calle lateral. Y sí: problemas hay tantos en la gran mancha conurbada del valle de Cuauhnáhuac, que al pueblo le tiene sin cuidado la verborrea oficial. Un ejemplo entre tantos: la reunión del titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, Constantino Maldonado Krinis, con alcaldes electos de catorce municipios de las zonas metropolitanas de Cuernavaca y Cuautla. El tema o pretexto: la actualización de los programas de ordenamiento territorial y urbano de las zonas metropolitanas de Cuernavaca y Cuautla. El funcionario destacó la importancia del fortalecimiento del desarrollo territorial, urbano y ecológico de los conurbados de las zonas central y el oriente. Tiene razón. Señaló: para que el gobierno, los ciudadanos y los empresarios tengan la certeza jurídica en inversiones, apertura de negocios, de empresas, construcciones y otras actividades. Cierto también. Es decir, la normatividad que siempre ha existido pero no ha sido respetada del todo. O lo que es lo mismo: el descubrimiento del hilo negro… MENOS de un mes bastó para que el diputado federal Benjamín Saúl Huerta Corona fuera desaforado, detenido y puesto bajo proceso penal acusado de los delitos de abuso sexual y violación agravada… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
