Aconflictos comunes, soluciones conjuntas.
Es el caso del viejo desabasto de agua en las colonias Atlacomulco y Satélite.
Se hallan en los límites de Jiutepec y Cuernavaca, así que, reunidos los respectivos alcaldes Rafael Reyes Reyes y Antonio Villalobos Adán con vecinos de ambas localidades, acordaron que los sistemas de agua potable de los dos municipios realicen un estudio técnico para aplicar una solución perdurable.
El quid del problema es el crecimiento de las ciudades.
Los expertos vienen diciéndolo hace mucho tiempo… y sucesivos gobiernos estatales prestando oídos sordos.
Los centros de población para arriba, a los lados no pueden seguir creciendo, no deben.
Vale el ejemplo: La expansión de Cuernavaca no da más que para las lomas del poniente, ya no más al sur, al norte y al este, pegada tabique con tabique a Santa Catarina, en territorio de Tepoztlán, a Temixco, Jiutepec y Zapata, extendida la mancha poblacional de la zona conurbada a Yautepec y Xochitepec, casi rosando tierra de Puente de Ixtla y antes torciendo a Zacatepec y Jojutla, en la zona cañera.
Exclaman los viejos: ¡qué tiempos aquellos, de pueblos pequeños y ciudades medianas! No como hoy, invadido por el hombre la flora y la fauna.
Nada qué ver con los sesenta cuando algún abuelo platicaba que de joven iba a cazar venados en el Cerro Pelón, de Emiliano Zapata, y rara vez regresaba con las manos vacías al pueblo, no colonia, de Acapantzingo.
Con mucho más que ahora, pájaros multicolores, tlacuaches y tejones, iguanas y mapaches poblaban las huertas y las barrancas de Palmira, Acapantzingo, Leyva, Juárez, así que ciertos animales terminaron por adaptarse a los espacios que les fueron favorables pero acabarían siéndoles arrebatados por el humano.
En Cuernavaca no nacieron las parvadas de loros de tamaño mediano, plumaje verde y pecho rojo.
Habituadas a la convivencia con las personas, las hurracas del Zócalo son confianzudas, atrevidas, oportunistas, mientras en jardines de casas amplias convertidos en restaurantes las ardillas suelen pasarse de listas, disfrutando restos de comida en los platos dejados sobre las mesas por la gente, trepando y bajando en árboles y bardas, caminando como loquitas a la vuelta y vuelta entre los pies de clientes y meseros.
En eso del crecimiento de las ciudades, los ambientalistas coinciden: todo hacia arriba y nada a los lados… LEEMOS: “Difamatorio y sin justificación” es el ataque del diputado José Casas González a la secretaria de la Contraloría, América B.
Jiménez Molina.
Ella misma asegura que toda la documentación para su nombramiento fue entregada a la Junta Política y de Gobierno del Congreso del Estado de Morelos y dictaminada de manera positiva.
OCHENTA años de vida y 66 de hacer periodismo escrito y radiofónico darían motivo más que justificado para festejar con un pachangón de pronóstico reservado la existencia y el trabajo de Pablo Rubén Villalobos.
Lástima que la pandemia nos lo impida.
Me consta un trecho, coincidentes mis pininos en el Diario Matutino de Cuernavaca (de “Paco” Medina en la avenida Matamoros, cerquita del Calvario) con las tecleadas de Pablo que de tiempo atrás ya aporreaba la Remington..
(Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
