En Puerto Escondido (Oaxaca) la gente no entendía, lugareños y turistas se resistían al uso del tapabocas. Justificaba el vendedor que suda la gota gorda cargando el bote de helado de coco: ni que estuviera loco para trabajar con la cara tapada. Se quejaba la rubia suiza que vino pensando en asolearse como Dios la trajo al mundo: si he sabido, no vengo. Todo se relajó, menudearon los contagios, el cólera virus inundó desde la punta de Zicatela hasta la zona del aeropuerto, las autoridades de “Puerto” (como le llaman los residentes) decretaron la ley seca y cerraron las playas de la Bahía Principal, El Puertecito, Marinero, Barra de Colotepec y otras incluyendo las más concurridas, Carrizalillo y Manzanillo. Los surfistas guardaron las tablas y se vaciaron los antros, las calles y los restaurantes. Sucedió a mediados de octubre y sólo así bajó el contagiadero… En Tepoztlán, el municipio de Morelos que más turismo recibe, también sonaron timbres de alarma. En abril, el Ayuntamiento puso las trancas y cerró el paso a los turistas que los fines de semana acostumbran abarrotar las calles del pueblo mágico, el Mercado Municipal, el tianguis y los restaurantes. Fue el primer municipio de Morelos en reaccionar enérgicamente contra la pandemia. Sucedió en abril hasta la mitad de septiembre cuando los tepoztecos decidieron aflojar un poco, reabrieron lugares de concurrencia masiva y poco a poco regresaron a la normalidad… Por estos días a los zacatecanos no les está yendo mejor. La rebeldía de los menos, de los necios que se niegan al uso del tapabocas, los irresponsables que piensan que la sana distancia es un invento de los marcianos pusieron a los más en el borde del color rojo, eso que los epidemiólogos llaman la “máxima alerta sanitaria”. Y al Gobierno de la bella Zacatecas no le quedó otra que decretar la denominada Ley que Regula el Uso de Cubrebocas y Demás Medidas para Prevenir la Trasmisión de la Enfermedad Covid-19. Publicado el sábado pasado el decreto respectivo en el periódico oficial, de inmediato entró en vigor. Establece la obligatoriedad del uso de cubrebocas, excluye de su uso obligatorio a los menores de dos años y a personas con problemas para respirar o que requieren ayuda para colocar y retirar la tapadera. Y además, que una vez usadas las tapaderas deben ser destruidas y colocadas en bolsas de plástico cerradas o selladas para su recolección por las unidades de servicio público de limpieza... Dos semanas atrás, el secretario del ayuntamiento de Cuernavaca, Erick Santiago Romero Benítez, informó que el cabildo de Cuernavaca aprobó multas de hasta siete mil pesos o arresto de 36 horas a las personas que se nieguen a usar cubrebocas, y sanciones económicas a establecimientos comerciales que relajen las medidas sanitarias. Pero pocas horas después calló, el anuncio quedó sin efecto y se hizo obvia la presunción de “celos” políticos del área estatal… El diputado Jesús Sotelo Martínez, presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, cerró la semana proponiendo al pleno multas a los ciudadanos que no usan cubrebocas y a funcionarios que incumplan las medidas sanitarias establecidas por las autoridades… Loable, pero para efectos mediáticos demasiado tarde. El alcalde de Totolapan y ex presidente de la Junta de Gobierno del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal del Estado de Morelos, Sergio Livera Chavarría, ya había advertido que los alcaldes están sopesando la posibilidad de regresar al confinamiento social por temor a un posible rebrote de cólera virus… De acuerdo a la Secretaría de Salud, en dos semanas Morelos podría caer nuevamente al naranja del semáforo del covid. Reportó tres defunciones en las últimas horas del sábado y siete mil 461 personas enfermas de cólera virus. ¡Cuidado!.. (Me leen después).
Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
