Si en septiembre la pandemia del cólera virus ya había alcanzado el primer millón de muertes en la Tierra, a un ritmo de 5 mil diarios, sólo tres meses después el número de decesos alcanzó más de dos millones y un promedio de 13 mil cada día. Las estadísticas que mantienen “Our World in Data” (publicación en línea “Nuestro mundo en datos”) y la Universidad Johns Hopkins, han confirmado que la enfermedad avanza más de prisa en invierno. En Europa, por ejemplo, a países como Bulgaria, Hungría o República Checa el virus prácticamente no llegó sino hasta el otoño. Pero aun así Europa es el continente con más muertes oficiales, por encima de 615 mil, seguido de América del Norte (565,000) y América del Sur (384,000), que a nivel global son las tres regiones más golpeadas por el virus donde las muertes rondan 900 por cada millón de habitantes. Las cifras dan escalofrío, y pavor los dígitos que nos resultan cercanos. En México, los datos del sábado confirmaron 140,241 defunciones, mientras en Morelos el número actual de paisanos que perdieron la lucha con la enfermedad letal anda por los 330. Las cifras citadas de muertes en Morelos y México son oficiales, no incluyen los decesos por la misma enfermedad que sucedieron en domicilios particulares y en otros lugares no adjudicados al Covid-19. ¿Cuántos? Nunca lo sabremos con precisión. En México y particularmente en Morelos, la pandemia y sus consecuencias sanitarias y económicas ocurren en semanas preelectorales. Enfrascados los partidos políticos en disputas internas por las candidaturas de diputados federales y locales así como ayuntamientos, obligados por el confinamiento los aspirantes a hacer campañas de proselitismo a control remoto –por redes sociales y/o medios de comunicación tradicionales, pero no presenciales como sucedió en tiempos normales–, la realidad es que la comunicación cibernética no les está alcanzando para difundir ideas y proyectos. Centrada la opinión popular en el acontecer del día a día de la pandemia, la mayoría de las personas comunes no tiene tiempo ni ganas de ocuparse de otras cosas que no sean la subsistencia monetaria y las maneras de evadir los contagios. Bajo esta realidad innegable, a nueve de cada diez mujeres y hombres, viejos y jóvenes, ricos y pobres muy poco o nada les atraen las campañas políticas rumbo a las elecciones de junio. La prioridad social no son los precandidatos a legisladores y presidentes municipales; para la gente de a pie primero está la salud que la política. Así que muchas personas se preguntan: ¿vale la pena arriesgar la vida asistiendo a los actos políticos de las campañas? Y se contestan a sí mismas: no. Resumida en este sentido una reflexión del priista Francisco Moreno Merino, ¿la propuesta puede ser que sean suspendidas las elecciones de junio, que los dirigentes de los partidos propongan a las cámaras de legisladores que aprueben el aplazamiento de la jornada comicial y se realice cuando para ello existan condiciones sanitarias y sociales? ¿Cuándo? Lo mismo daría a fines de este año que durante el próximo. Y conste: “Paco” Moreno podría ser presidente municipal de Cuernavaca. El columnista no contradice este retazo de su entrega del 2 de noviembre pasado: “Del ex diputado federal y local, Francisco Moreno Merino, es archisabido que pretende ser alcalde de Cuernavaca, así que esto no es noticia. Pero sí que su objetivo no tiene que ser forzosamente por medio del PRI, abierto como él mismo se ubica a la posibilidad de ser postulado por otro partido. Polémico, controversial, ‘Paco’ Moreno es uno de los morelenses por adopción que posee una de las trayectorias más amplias en la política y la administración pública”. Pues sí… (Me leen después).

Por JOSÉ MANUEL PÉREZ DURÁN / jmperezduran@hotmail.com