En 1977, para que, junto con las ayudantías de Huazulco, Popotlán y Amilcingo, el pueblo de Temoac fuera erigido como el municipio número 33, de acuerdo a la Constitución de Morelos debió satisfacer el requisito de tener 10 mil habitantes. El dato da una idea de la transformación poblacional del estado de Morelos. Hoy, incluidos los municipios indígenas de Coatetelco, Hueyapan y Xoxocotla que fueron creados en 2019, nuestra entidad está compuesta por 36 localidades municipales.

El número y los tamaños de los territorios de los distritos también han cambiado; si en el pasado era posible recorrer algún distrito a pie, en un par de jornadas, hoy no lo podría caminar ni un atleta de alto rendimiento. Es el caso del quinto distrito que integran los municipios de Temixco, Miacatlán, Coatetelco y una fracción de la colonia Lázaro Cárdenas de Cuernavaca. Candidato a diputado local por esa demarcación distrital, la campaña de Nereo Bandera Zavaleta ha tenido una parte obligadamente virtual, por la pandemia del cólera virus, y una ronda de actos presenciales, a la antigüita, pues, ya que las redes sociales no pueden desplazar a las reuniones de personas que se realizan con los cuidados sanitarios de rigor.

Así las cosas, Nereo ha sostenido reuniones con vecinos de 27 colonias en Temixco, 11 en Miacatlán y 2 en Coatetelco, con 10, 30 personas y hasta 100 personas en cada encuentro y 6 o más juntas cada día. A esto se le llama gastar suela. Poblados los tres municipios por aproximadamente 130 mil personas, en Temixco, Miacatlán y Coatetelco hay un medio centenar de colonias –la mayoría de tipo popular– y muy pocos fraccionamientos residenciales. A una semana del cierre de las campañas y a dos de las elecciones, Nereo las ha recorrido todas, y efectuado reuniones vecinales en las que las demandas de la gente han sido básicamente dos: la inseguridad pública y las dificultades económicas que trajo el Covid-19 a cientos de familias.

El hecho de que Nereo es un político de extracción campesina, le tendió un puente de comunicación con la gente del quinto distrito… La historia. Mudados cierto día del siglo pasado a Acatlipa, el joven Patricio Bandera Guerrero había nacido en Huitzuco, y su esposa Rafaela Zavaleta González en Mayanalán, municipio de Tepecoacuilco de Trujano, también del estado hermano. Andando los años, Patricio se convirtió en ejidatario y presidente del Comisariado Ejidal de Acatlipa.

A Patricio le gustaba la política, como llegado el momento le apasionaría a su hijo Nereo Bandera Zavaleta. Los genes políticos que heredó Nereo lo llevaron a debutar en el cargo de secretario general, de finanzas, deportes y organización de la Sociedad de Alumnos del Instituto Tecnológico de Zacatepec, donde estudiaba, así como a ser el representante de escuelas técnicas de los estados de México, Morelos, Oaxaca, Hidalgo y Puebla en la Federación Nacional de Estudiantes. Nereo tiene una prioridad, su familia, y su esposa María Guadalupe Flores Castillo, originaria de Xochitepec, y una afición, el llamado deporte de las patadas, así que para 1974 ya era el vicepresidente de la Liga Cañera de Futbol de Zacatepec.

Pero apenas empezaba a incursionar en el oficio de la política que andando los años lo catapultaría a la sindicatura de Temixco, en 1976, dos veces a la alcaldía, en 1991-83 y 2009-2012, y a diputado local en 1991-94… El mismo puesto en el que por estos días insiste repetir como candidato del PRI a la quinta demarcación distrital… (Me leen después).

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