Los “bikers” (motociclistas) que el pasado miércoles se manifestaron en la avenida Plan de Ayala y en las entradas sur y norte de la ciudad consideran “arbitrario e ilegal” el operativo “Moto “Segura”. Aseguran: no hay placas en la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT), pero ésta no les ha aclarado si son ilegales o no los permisos para circular del estado de Guerrero. Se quejan: la policía de vialidad y los inspectores de la SMyT arrancan los permisos y se llevan las motos al corralón. La SMyT informa de subsidios para que los motociclistas pusieran al corriente su documentación, y explica que el dicho operativo obedece a una estrategia de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz. Del lado opuesto, los testimonios: El motivo de la manifestación del miércoles es porque les están arrancando los permisos, les dicen que ya no están permitidos los permisos de Guerrero, pero el problema es que, si quieren placas no hay. Manifiestan que “el operativo debería ser aplicado en las colonias inseguras, porque ahí van a encontrar a los delincuentes”.

Una parte del problema son los permisos para circular de municipios de Guerrero. Miles de motociclistas los han usado por años, los expide una autoridad (ayuntamientos guerrerenses), de modo que por un lado resultan legales, pero eventualmente respaldan motocicletas robadas o incluso usadas en homicidios por sicarios del crimen organizado.

Al final, el problema ni es nuevo ni privativo de Morelos; acontece en el nuestro y en otros países. Hace años que los asesinatos cometidos por sicarios motorizados se volvieron rutinarios. Entre miles de casos documentados, estos son sólo algunos: en octubre de 2017, el fundador de la Unión Tepito, Francisco Javier Hernández Gómez, fue seguido desde su casa en Lindavista y ejecutado en el estacionamiento de un centro comercial por sujetos que viajaban en moto. Un año más tarde, una noche de viernes sicarios disfrazados de mariachi acribillaron a once personas en la Plaza Garibaldi. Escaparon en moto... Una mañana de mayo, en Acayucan, Veracruz, dos pistoleros que viajaban en motocicleta llegaron al salón de fiestas donde se encontraba Clemente Nagasaki, presidente del DIF municipal, y uno de los agresores ingresó al lugar para asesinar al funcionario a balazos. Si bien en ese momento el crimen de Nagasaki fue considerado el de mayor impacto en el sur de Veracruz, las autoridades alertaron sobre un fenómeno que estaba en boga, ya que cerca del 90 por ciento de los ataques armados en esta región fueron perpetrados por motociclistas…

El sicariato en motocicleta lo he comentado como un asunto que viene de mucho tiempo atrás. Conocida como la “madrina de la cocaína”, en el Miami de los setenta y ochenta la colombiana Griselda Blanco usaba pistoleros en moto, por lo que fue considerada la “inventora” de este método. En 2004 salió de prisión, fue deportada a Colombia y se instaló en Medellín, donde fue ejecutada por asesinos que se desplazaban en una motocicleta.

Otros del todo distintos son los clubes de motociclistas, organizaciones informales que ven las motos como un hobby y grupos organizados y jerarquizados. El origen de los clubes de moteros surge y se populariza en Estados Unidos, aunque en la actualidad existen clubes en países como México, Canadá, Australia, Escocia o Ecuador.

Hablamos de máquinas que son peligrosas por sí mismas. En 2019 se registraron 93 decesos de motociclistas, pero de acuerdo con datos de la Secretaría de Movilidad en 2022 la cifra se disparó hasta un 125%. Los “bikers” del estado de Morelos es solamente una parte de la subcultura de la motocicleta, y al sumar miles tienen el poder de ser noticia… (Me leen el lunes).

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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