En la Ciudad de México el gobierno de Delfina Gómez Álvarez recientemente autorizó al transporte de pasajeros un incremento a la tarifa de solamente dos pesos, pasando de 12 a 14 pesos, mucho menos del porcentaje que los permisionarios de las “rutas” de Morelos llevan años exigiendo… Desde los años 40 y 50 del siglo pasado, cuando empezó a funcionar el transporte público urbano y suburbano en Morelos, hasta la fecha hay muy pocos cambios de fondo en el mismo. Uno fue el desplazamiento de las antiguas líneas de autobuses Urbanos de Cuernavaca, Chapultepec y Emiliano Zapata, las dos últimas mejor conocidos como “Chapulines” y “Chocolates”, que fueron sustituidas por el Sistema de Transporte Colectivo con Itinerario Fijo, bautizado por los cuernavacenses como “rutas”. El cambio fue impuesto por el gobernador del sexenio 1982- 1988, Lauro Ortega Martínez, pocos años después del secuestro de autobuses perpetrado por la otrora combativa Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos integrada por alumnos de la Preparatoria Número Uno y de otras escuelas de nivel medio superior. En 1979-80, los usuarios de Cuernavaca y municipios aledaños estaban hartos de que los permisionarios subieran las tarifas cada vez que se les daba la gana. De los 40 centavos que costaba un pasaje en las postrimerías de los años cincuenta y los 45 centavos en los sesenta, a finales de esa década subió a 50, 60 y 70 centavos, y en 1974-75 ya era de $ 1.50 como consecuencia de la devaluación del peso durante el gobierno del nefasto Luis Echeverría Álvarez… Desde su campaña para gobernador de Morelos, Lauro Ortega se comprometió a acabar con el monopolio transportista. Una vez que asumió la gubernatura convocó a los permisionarios a formar empresas junto con sus choferes, para aumentar el número de los derroteros, pero al recibir un contundente no se lanzó contra el llamado “pulpo camionero”, como él mismo lo calificó haciéndose eco del sentir popular. Fue así que entregó concesiones a permisionarios y operadores que quisieron participar en un sorteo, nacieron las primeras 19 rutas y otorgó una parte de las concesiones a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) para la conocida como la Ruta 20. Con el aval del Gobierno del Estado, trabajadores del volante que así lo solicitaron recibieron créditos de Banobras para comprar unidades en abonos. De esta manera se nutrió el nuevo sistema con el que el “pulpo camionero” fue derrotado, pero a la postre usaron a sus choferes para hacerse con las concesiones y se quedaron con el pastel. Pasadas poco más de cuatro décadas la administración de Graco Ramírez intentó amputar al “pulpo” por medio del proyecto del Morebús, a lo que desde luego se opusieron los concesionarios de rutas. Ignorado por los usuarios de Morelos, el tema se ilustra con ejemplos de sistemas de transporte que en los primeros años del siglo XXI se adoptaron en otras ciudades del país, con éxito o sin él, y cuyo puntal no es el Metrobús de la Ciudad de México sino el TransMetro, un sistema de transporte rápido de autobús en la capital neolonesa que funciona desde el 11 de junio de 2002. Es el primero de su tipo en México y fue bautizado como Premetro. El modelo regiomontano está inspirado en el sistema de transporte “ligeirinho” de la ciudad de Curitiba, Brasil, el cual ha encontrado réplicas en otras ciudades como São Paulo, Quito, Bogotá, Santiago de Chile, Guatemala, León y la Ciudad de México… (Me lee mañana).
