Igual que los diputados de la anterior Legislatura, las y los diputados de la actual cámara que dentro poco dejarán el cargo habrán integrado una de las peores legislaturas locales, la LIV. Con las excepciones de la regla –muy pocas–, se dedicaron a cuidar sus intereses personales, no los del colectivo morelense al que supuestamente representan. Sospechosas y sospechosos de haber sido “maiceados”, se simularon preocupados por la seguridad pública, pero en realidad no hicieron nada de verdad efectivo por ser parte de la solución de la inseguridad ciudadana. Hoy, estando ya de salida anuncian una feria de empleos pero no para el pueblo, sino como probablemente se verá para sus amigos, parientes y correligionarios de partidos y grupúsculos de politiqueros. Inicialmente anunciado un período extraordinario por el vicepresidente de la Mesa Directiva, José Luis Galindo Cortez, y confirmado por la diputada petista Tania Valentina Rodríguez Ruiz, ésta aclaró que no será uno sino dos lapsos de sesiones extraordinarias. Esto en las menos de dos semanas que restan de agosto, con tal de adjudicar las chambas de auditores especiales de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización, de titulares del Instituto Morelense de Información Pública y Estadística, del Colegio Morelos, del Instituto de la Mujer para el Estado de Morelos, etc., etc. Organismos burocráticos disfrazados de entes ciudadanos que nada han aportado al bienestar de los morelenses, pero que en lugar decretar su desaparición es ratificada su existencia en el presupuesto de gobierno, exactamente lo contrario de la política de austeridad que ejemplifica la gestión presidencial de Andrés Manuel López Obrador. El asunto es que los morelenses no pueden contar con “sus” diputados. Vea el lector, si no, esta perlita: En 2019 los ayuntamientos ya estaban en la chilla, flacos sus ingresos y gordos sus egresos, herederos de deudas viejas a proveedores y constructores, acosados por laudos laborales. No podían estar peor cuando la proximidad del año 2020 les abrió una ventanita de esperanza. Ajustarían las leyes de ingresos, mediante los proyectos respectivos presentados al Congreso Estatal conteniendo incrementos razonables a los derechos municipales. Pero los diputados se simularon justicieros y rechazaron los planes de aumentos recaudatorios. Si lo hicieron para “quedar bien” con el pueblo, éste ni se enteró. A los diputados y las diputadas se les olvidó que algunas y algunos podrían ser presidentes y presidentas municipales, y que llegado el caso administrarían pobrezas. Pero si las administraciones municipales ya eran barcos que hacían agua, la pandemia del Covid-19 los puso al borde del naufragio. Fue así que los ediles la han pasado haciendo malabares ante la estrechez presupuestal. En Jiutepec, Rafael Reyes Reyes consiguió que el Sistema de Conservación, Agua Potable y Saneamiento de Agua otorgara no el 30 o el 50 por ciento de descuento a los deudores morosos, sino hasta el 70 de quitas en recargos y gastos de cobranza a los que paguen de contado. Mientras, en Cuernavaca Antonio Villalobos Adán fue autorizado por el cabildo para gestionar y obtener un crédito de 93 millones de pesos que utilizaría sólo en situaciones prioritarias... que sucedieron inevitablemente, reportados por esos días 22 nuevos casos de coronavirus y un acumulado de 290 decesos. Y así el 2020 y lo que va del 2021… (Me leen después).
Por:José Manuel Pérez Durán jmperezduran@hotmail.com
