Como todo ciudadano, a Cuauhtémoc Blanco Bravo le asiste el derecho a la presunción de inocencia. Si la foto para la que posó con tres líderes de grupos criminales fue tomada en la casa que renta en el fraccionamiento Tabachines, en ese momento supo con quiénes se retrató. Pero si es una de tantas fotografías que le toman al ex futbolista, por famoso, no supo que estaba posando con Irving Eduardo Solano Vera (de Guerrero Unido), Homero Figueroa Meza, (Comando Tlahuica) y Raymundo Isidro Castro (Cártel Jalisco Nueva Generación). Publicada este martes la fotografía en medios nacionales y en varios del interior del país, rápidamente reproducida en medios impresos y portales, en ella Cuauhtémoc aparece esbozando una sonrisa, vistiendo una camisa informal, flanqueado por Figueroa y Castro. El cuadro de madera de la última cena que se ve al lado de los cuatro, podría ser la clave para ubicar el lugar donde fue tomada la foto, si en la casa que renta el Gobernador en el fraccionamiento Tabachines o en cualquier otro sitio. La fotografía estaba en el teléfono de Esther Yadira Huitrón Vázquez, hermana de la presidenta del partido Redes Sociales Progresistas. Huitrón Vázquez y presunta operadora de Guerreros Unidos.

Lo que sigue es un extracto de un Atril de julio de 2020:

“Dos días seguidos de riñas produjo una media docena de reos asesinados en el penal de Atlacholohaya, el 29 y el 30 de octubre de 2019. Uno de los muertos fue Raymundo Isidro “N” alias ‘El Ray’, según la Secretaría de Seguridad Pública, el entonces líder en Morelos del Cártel Jalisco Nueva Generación. Acusado de haber participado en la masacre ocurrida el 14 de abril en el restaurante ‘Los Estanques’ de Cuautla, que dejó seis muertos y más de diez heridos, entre ellos dos niños, ‘El Ray’ fue detenido el 13 de mayo en la ciudad de Puebla y casi de inmediato internado en la prisión Atlacholohaya.

(Entonces) “las hojas del calendario de sangre y muerte del principal penal del estado de Morelos empezaron a caer. El 19 de marzo de 2020, un grupo de internos se fugó en un camión de basura que chocó unos metros adelante de la salida del penal. La información oficial reconoció tres presos fallecidos, más de diez lesionados que fueron llevados a hospitales y una riña, pero inicialmente no precisó si hubo internos reaprehendidos.

“La mañana del 20 de noviembre de 2019, reos del área de máxima seguridad burlaron al personal de custodia para brincar a la zona de ingresos. El resultado fue que se generó una trifulca entre presos del dormitorio 13 que dejó el saldo de dos reclusos muertos y más de 30 heridos, entre ellos un custodio, con armas conocidas como ‘puntas’. El 10 de mayo de 2020, la Comisión Estatal de Seguridad informó sobre reos lesionados. El comunicado gubernamental fue mediante el típico cartabón que pretende aterciopelar la violencia. Dijo con lenguaje rebuscado: ‘Cinco personas privadas de la libertad (PPL) con lesiones en una riña en el dormitorio 6 del Cereso-Morelos, ubicado en el poblado de Atlacholoaya del municipio de Xochitepec, dejando como resultado cinco personas privadas de la libertad (PPL) con lesiones’. El miércoles pasado cayó otra hoja del calendario fatal, y el jueves la prensa detalló: fueron identificados los cuatro reos a los que privaron de la vida durante una riña en el Cereso-Morelos. Un periódico puso el dato macabro: a uno de ellos le habrían sacado los ojos. Los cuatros reclusos fueron identificados como Alfredo, Nicolás, Alexis y Ángel”... (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com 


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