Enredado como se presentó el tema de Huesca antes de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Cuautla, la discusión no se centró en lo principal: si una vez que la planta termoeléctrica esté funcionando generará o no daños al medio ambiente en municipios específicos de la región oriente. El 12 de enero que AMLO vino al mismo escenario, el balneario El Almeal, se comprometió a regresar y lo hizo ayer, pero no sin antes ofrecer rebajas en las tarifas de energía eléctrica a los usuarios que viven en los municipios por donde pasa el ducto y está ubicada la termoeléctrica. Pareció un soborno pero no: es pura justicia social. Antes, de la conferencia mañanera del viernes salió el anuncio de la consulta popular para definir el futuro de la planta, el 23 y el 24 de este mes, con esta pregunta: “¿Está usted de acuerdo que inicie la operación de la planta termoeléctrica Huesca de la CFE?”. La reacción del Frente de Pueblos en Defensa del Agua, la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala no se hizo esperar: “Manifestamos que esta pregunta está mal elaborada, es tendenciosa y no incluye preguntar sobre el funcionamiento del gasoducto y el acueducto. Nos preocupa que el derecho a la consulta y la autodeterminación que durante 9 años se nos ha negado por gobiernos anteriores, hoy se pretenda resolver en 13 días, y sin siquiera tomarnos en cuenta en la consulta, de manera especial, a todos los pueblos afectados, uno por uno”. Aparentemente la moneda quedó en el aire, pero claro como el agua, que la termoeléctrica no será privatizada como pretendieron los gobiernos del panista Felipe Calderón Hinojosa y el priista Enrique Peña Nieto. Contada en este y en otros espacios, la historia data de al menos ocho años. Los grupos Abengoa y Elecnor ganaron la licitación de la Compañía Federal de Electricidad para construir la termoeléctrica. En diciembre de 2011, el grupo español de ingeniería y energía Abengoa informó oficialmente su plan de construir una central eléctrica en Morelos por 440 millones de dólares. Presumió que el proyecto de ingeniería y construcción de esta central de 640 megavatios de potencia formaría parte de Proyecto Integral Morelos en la localidad de Huesca. Surgieron entonces las primeras interrogantes de las muchas que evidenciaba el galimatías: ¿serían técnicos mexicanos de la CFE o españoles de Bengoa quienes construirían y manejarían la planta? ¿A cuántos morelenses tenían contemplados en la fase de construcción y de operación? De acuerdo a un documento de la empresa, “la nueva planta de generación eléctrica entraría en operaciones en 24 meses y formaría parte del plan con el que el gobierno mexicano desarrolla infraestructuras en la región central del país”. Es decir, la productora de electricidad comenzaría a producirla a mediados o finales de 2014, pero por fortuna para México no le dio tiempo. Hasta hoy machacona la resistencia de ejidatarios a que el proyecto engulla el agua del río Cuautla, lo que ayer negó AMLO, según la propaganda de Abengoa “la central eléctrica sería una de las más innovadoras y avanzadas de México y, una vez en operación, capaz de generar la energía suficiente para abastecer a más de 280,000 hogares”. Con todo esto, del impacto ambiental nadie de los gobiernos de Enrique Peña y de Graco Ramírez se acordó. Originalmente llamada Electrificaciones del Norte e igualmente española es la otra empresa asociada, Elecnor. Y a lo mejor no tiene nada que ver este dato, pero el 30 de enero pasado cando vino a México el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, le dio a López Obrador el acta de nacimiento de su abuelo, quien nació en Cantabria en 1893. Una cortesía que AMLO apreció pero no lo comprometió… LOPEZOBRADORISTAS de hueso colorado como son el dirigente del Movimiento Nacional por la Esperanza, René Bejarano Martínez, y el dos veces alcalde de Cuautla, Agustín Alonso Mendoza, la visita de aquél a Cuernavaca, el viernes, casi coincidió con que el hijo de éste y actual presidente municipal reelecto de Yautepec, Agustín Alonso Gutiérrez, renunció al PRD, lo cual lo confirmó como próximo miembro de Morena y en 2021 posible candidato a diputado federal por Morena. Esto, al mismo tiempo de su protesta porque “Yaute” fue dejado fuera de la inversión del Gobierno Estatal para obra pública… Y MIENTRAS la mayoría de alcaldes se frotan las manos ante la posibilidad del negocio con los “moches” por los contratos de privatización de la basura, Rafael Reyes, de Jiutepec, pone el ejemplo: anunció este fin de semana que en 2019 en “Jiute” no se cobrará por el servicio de recolección. ¡Aprendan!.. (Me leen después).

 

Por: José Manuel Pérez Durán

[email protected]