Es el de Tetlama un pueblo de usos y costumbres que cuando dice va, va. El domingo pasado, esta comunidad del municipio de Temixco llevó a cabo por segunda vez la elección de su ayudante municipal… y por segunda ocasión eligieron a José Humberto Ramírez, lo ratificaron como su representante. Dos semanas atrás, se realizó la misma elección con el mismo resultado, pero la alcaldesa Jazmín Solano se negó a aceptar el resultado que implicaba la salida de la ayudantía de su incondicional Cecilio Leyte Castillo. De manera “coincidente” –por no decir sospechosamente–, la madrugada del mismo domingo el pozo de agua de Tetlama fue saboteado por sujetos que lo desmantelaron, destruyeron el transformador de energía eléctrica y se robaron la bomba del pozo.

Evidente por claro, fue un acto que pretendió intimidar a la población buscando cambiar el sentido de la votación, lo que finalmente no sucedió y el Ayuntamiento no tuvo de otra que aceptar el triunfo del nuevo ayudante. El transformador y el pozo de agua habían recibido mantenimiento y equipamiento reciente de la empresa minera Esperanza Silver de México, que planea desarrollar una mina de oro y plata en Tetlama y que por acciones como estas ha logrado el apoyo de una comunidad históricamente olvidada, en situación de pobreza extrema. El proyecto de la mina plantea generar unos 1,500 empleos directos y más de 6 mil indirectos a través de la inversión de unos 10 mil millones de pesos durante un período de 10 años y, lo que es importante, comprometido a evitar un desastre ambiental al restaurar cualquier posible impacto. Por años, el columnista se ha ocupado de este tema. En esta entrega resalto los tipos de inversión que para como están las cosas en Morelos no deben ser soslayadas...

LA nota alude a los alcaldes electos de Ayala, Cuautla, Cuernavaca, Jiutepec, Puente de Ixtla, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, Xochitepec y Zacatepec. El Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje les dio un “calambre”, les advirtió que enfrentarán el riesgo de ser condenados a dejar el cargo. Mentira, el riesgo es real pero no la seguridad de la destitución. Pero, latente el quid del asunto, es por la deuda de laudos laborales por más de 600 millones de pesos, según aclaró el presidente del Instituto de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal del Estado de Morelos, Enrique Alonso Plascencia. Por ahora, para los presidentes que dejarán de serlo en diciembre cada día que pasa es ganancia.

Si durante más de dos años no saldaron la deuda, menos lo harán en seis meses. La “bronca” será de los ediles que vienen, heredada por los corrutos que ya hacen maletas para irse como el Jibarito, locos de contento y con los bolsillos repletos de billetes adentro, presumiblemente mal habidos, producto de la “mordida” y la extorsión. Porque la cuerda no puede estirarse más, la cosa es cómo hacer para que no reviente. Quizá acordando los alcaldes inminentes partidas exclusivas para pagos de laudos a partir de las leyes de ingresos municipales del año 2024. Tal es una posibilidad que los munícipes electos ya han bocetado en varias reuniones. Y un hecho: que ni en sueños esperen rescates financieros por parte del gobierno federal y menos aún de Ejecutivo estatal… (Me leen después).

Por:  José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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