Los robos de vehículos están en la nota roja, pero resultan tantos que no son desmenuzados. La generalidad consigna las estadísticas de los crímenes que contabiliza el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública: cuántos robos de automóviles por mes, cuántos recuperados y cuántos perdidos para siempre.

De los detalles sólo se ocupan los medios cuando se trata de personajes famosos o al menos conocidos en los entornos donde se desenvuelven.

Es el caso del robo de una camioneta Jeep Grand Cherokee Limited Lujo V8 modelo 2014.

La presunción de inocencia obliga al uso del vocablo “presunto”. La historia se deduce de la carpeta FECC 201/2019 de la Fiscalía General del Estado.

El automotor es (o era si a parar fue al mercado de refacciones robadas) propiedad del Ayuntamiento de Jiutepec, al que la Asociación de Propietarios de Civac donó para el uso del entonces alcalde José Manuel Agüero Tovar.

¿Soborno o acto de cortesía?

El asunto es que el vehículo con valor de más de medio millón de pesos se volatizó antes, en o durante las primeras horas del proceso de entrega recepción entre Agüero y el presidente municipal entrante, Rafael Reyes Reyes.

Se hizo humo, se desintegró misteriosamente, estaba en el patio del Palacio Municipal pero de un día para otro ya no lo hallaron, así que la Fiscalía Anticorrupción (FA) abrió la carpeta FECC/201/2019 por los delitos de ejercicio Ilícito del servicio público y robo calificado.

El jueves pasado, la FA presentó lo que se conoce como datos de prueba (28) en contra del ex edil, de modo que mientras el agente del Ministerio Público solicitó al juez la medida cautelar de que el imputado no se acerque a los testigos la defensa pidió 144 horas para verificación de la audiencia de vinculación a proceso… que, contados los días como hábiles, se cumplieron ayer, se cumplirán hoy y si no la semana que viene.

La contabilidad sería lo de menos; lo sustancial es que, culpable o inocente, este ex presidente municipal quede estigmatizado ante sus paisanos de Jiutepec como un presunto delincuente robacoches, lo cual equivale a una condena social…

NOMBRADA Margarita González Saravia directora general de la Lotería Nacional Para la Asistencia Pública (Lotenal), eso fue una sorpresa. Nadie de los del medio político de Morelos que se presumen enterados la ubicaba relacionada con Ernesto Prieto Ortega, a quien de la titularidad de la Lotenal el presidente Andrés Manuel López Obrador transfirió a la dirección del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, este sí un puesto de la confianza absoluta de AMLO.

El antecedente de un morelense en un puesto de mando de la Lotenal es el extinto José Castillo Pombo.

Lo llevó a una dirección de área su amigo Javier García Paniagua, quien encabezó la paraestatal en 1991-93 con Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia.

Hijo del general Marcelino García Barragán, quien fue gobernador del estado de Jalisco y el secretario de la Defensa Nacional 1964-1970 al que le tocó la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, García Paniagua fue presidenciable en 1981.

Murió en 1988. Fue el padre de Omar García Harfuch, el actual secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México que sobrevivió al atentado brutal del cártel Jalisco Nueva Generación, el 26 de junio de 2019.

Víctor Manuel Saucedo Perdomo es otro cuernavacense que trabajó en la Lotenal, éste como subdirector general jurídico en el sexenio pasado.

“Pepe” Castillo fue alcalde de Cuernavaca en 1979-82.

¿A partir de anteayer Margarita González se siente apuntada como aspirante a la alcaldía de 2024?

Soñar no cuesta nada… (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / [email protected]


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