El rumor que se desparrama entre los trabajadores de la empresa Nissan Mexicana (NM) es que en unas pocas semanas sea derribado el contrato colectivo de trabajo, en el momento de quedar sólo mil 200 trabajadores que es la cantidad que restará tras quedar los 563 obreros que ya han sido despedidos. Pero en tanto las familias de los trabajadores de esta que durante … décadas ha sido la fuente laboral más importante de Morelos –sólo atrás de los ingenios azucareros, hasta mediados de los noventa–, como si se tratara de una burla el Gobierno del Estado presume una inversión de 128 millones de pesos durante el primer semestre de 2021 por parte de otras empresas y Nissan. Peor aún: temen que la actual situación desemboque en el cierre de la planta y que nuevamente sea preferida la de Aguascalientes.
La historia: Rumbo a Jiutepec, unida a la capital por la carretera de sólo dos carriles, la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca esperaba la instalación de más empresas. Sin embargo, treinta años después sería cerrada la planta de Química Mexama, la cual había estado como la pionera. A mediados de los sesenta comenzó a trabajar la fábrica de automóviles nipones.
“La Dasun”, sin la “t”, le llamaba la primera generación de obreros. Decían: “¿dónde trabajas? ¿En la Dasun?”, aludiendo el primer modelo de la Datsun, el Bluebird. A punto de arrancar la ensambladora, los obreros eran capacitados en uno de los apartamentos del primer nivel del edificio Benedicto Ruiz, por la entrada del número 17 de la calle Hidalgo. Los departamentos rentaban “carísimo”: 700 pesos, catorce veces más que una vivienda en las vecindades Del Pájaro o Los Charros.
De que la empresa Nissan Mexicana se instaló en Morelos se están cumpliendo 57 años, colocada la primera piedra en1965 y presidida la ceremonia por el embajador de Japón en México y miembros del gobierno estatal y federal. Fue un acontecimiento para la historia, ligado Morelos al país del sol naciente con el nacimiento del parque industria ubicado en el municipio de Jiutepec, hasta hoy, el primer generador de empleo manufacturado. Testigo y protagonista de hechos que dieron paso a la creación de Civac, el desaparecido cronista de Cuernavaca, Valentín López González –nos dejaría el 10 de septiembre de 2006– contaba que antes de que en junio y luego en septiembre los presidentes municipales tomaban posesión del cargo, él asumió la alcaldía de Cuernavaca el primer día del año de 1964.
Don Emilio Rivapalacio Morales, quien había sido el oficial mayor de la Presidencia de la República con el presidente Adolfo López Mateos, se preparaba para tomar posesión de la gubernatura, en mayo del mismo año. El problema consistía en que apenas empezaba la temporada de lluvias la recaudación de impuestos comenzaba a bajar hasta desplomarse. Los agricultores destinaban el poco dinero que tenían a la compra de semillas para sembrar, y las zafras, que terminaban con las primeras lluvias, paralizaban la actividad de los ingenios de Zacatepec, Oacalco, Casasano y Cocoyotla. Así, el dinero no llegaba a las tesorerías del estado y los municipios, por lo que desde años atrás era necesario crear un polo que produjera derrama económica, fábricas donde los obreros cobraran un salario cada semana y la instalación de empresas que requirieran insumos pagaran impuestos.
Licenciado en economía e ingeniero agrónomo, Rivapalacio concibió una solución: fundar un parque industrial. A ello se abocó, trajo un equipo de economistas del Banco Nacional de México que más tarde manejaría un fideicomiso para la nueva zona fabril y al poco tiempo ya estaban aquí las inversiones de las primeras factorías, principalmente Nissan Mexicana para ensamblar autos. Desde entonces, nada siquiera parecido en materia de generación de empleos ha ocurrido hasta hoy. Al contrario… (Me leen mañana).
Por: José Manuel Pérez Durán
