En Morelos no existe un padrón vehicular exacto, preciso, sólo un número aproximado de algo así como quinientas mil unidades, y de éstas ¿unas cien mil sin placas y sin verificación vehicular? De ser las cifras más o menos así, el Gobierno del Estado estaría dejando de ingresar una millonada de pesos por los automotores que no han sido ni emplacados ni llevados a los centros de verificación vehicular. Un galimatías, como anárquico ha sido este asunto por años y, según hemos visto hasta ahora, imposible de solucionar. Básicamente, el problema es de carácter económico: el costo de las placas nuevas promedia 500 pesos y 550 la verificación que los dueños de vehículos resuelven comprando permisos provisionales para circular del estado de Guerrero. Los consiguen por menos de cien pesos en las agencias de gestoría que hay diseminadas en Cuernavaca y en ciudades del interior del estado. Pero aunque por esfuerzos no ha parado el Gobierno de Morelos y lleva años intentando asustar a los “rebeldes”, no lo ha conseguido. Por estos días, un comunicado de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz insiste a los directores de Tránsito y Policía Vial de los municipios de Morelos que sancionen “como corresponda” a los dueños de los vehículos que circulan dentro del territorio estatal con permisos para circular emitidos por municipios del estado de Guerrero. Y ante la rebeldía que no cede ni se da por aludida, el que sale a defender la camiseta es el secretario de Gobierno, Pablo Ojeda Cárdenas, para pedir a los tercos que no usen los dichos permisos y advertir que los infractores serán detenidos. ¿Ellos o sus vehículos? Arrestarlos sería ilegal, las aprehensiones de personas por una falta administrativa son anticonstitucionales, violan derechos humanos. Y si los permisos son falsos, que la policía detenga a las personas que los venden. Se ha publicado que tiempo atrás el Gobierno del estado de Guerrero informó al de Morelos que no existe convenio alguno firmado con ayuntamientos para la expedición de permisos provisionales para circular sin placas. De ser estrictamente así, hace décadas que en las calles y las carreteras morelenses no circularían automóviles con permisos guerrerenses. Al final, el problema de los permisos multicitados es más viejo que la costumbre de dormir acostado. El 7 de enero de 2002, cuando el actual secretario de Movilidad y Transporte, Víctor Mercado Salgado, era el director de Control Vehicular del Gobierno panista de Morelos, comenté en el Atril: “La delincuencia organizada tiene múltiples facetas. Desde Morelos llegó a Nayarit traficando permisos de circular apócrifos que, una de dos, o fueron vendidos a la arrendadora de carros ‘Cali Rentacar’, o eventualmente fueron impresos por la misma empresa. Nuevamente la gente de Víctor Mercado dio la voz de alerta, avisando al director de Tránsito Municipal de Bahía de Banderas que los tres permisos de circulación provisional con el logotipo del Gobierno de Morelos sobre los que pedía información eran más falsos que un billete de tres pesos. Gracias a los datos proporcionados, fue posible la detención de Eliud Valdovinos Bello en el momento de ostentarse como el gestor de la arrendadora de carros, y el aseguramiento de un jeep Chrysler y un Jetta, ambos modelos 2002. ¿Pero cuántos documentos apócrifos del Gobierno de Morelos y de otras entidades circulan impunemente en el país?”. Desde entonces… (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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