No un aeropuerto que sustituya al Benito Juárez de la Ciudad de México, por el cual competían Tizayuca y Texcoco, sino uno alterno, de mayores dimensiones y capacidad que el de Tetlama intentaba el Gobierno de Morelos en Temoac. Esto sucedía en agosto de 2001. Las declaraciones oficiales y oficiosas hablaban de un asunto que “va en serio”, que ya había un proyecto, pero nadie dijo con qué, cómo y cuándo.

La idea, que no proyecto formal de construir un aeropuerto en Temoac, no maduró; el “Mariano Matamoros” de Tetlama ya existía, y pocos años más tarde su terminal fue objeto de una remodelación e invertida una suma millonaria en el gobierno 2006-2012 de Marco Antonio Adame Castillo. Pero hasta el día de hoy sigue siendo un elefante blanco.

En 2018 que inició el gobierno de Cuauhtémoc Banco Bravo, el español y jefe de la Oficina de la Gubernatura, José Manuel Sanz Rivera, pretendió reactivar la reestructuración de la aeropista de Tetlama. “Cabildeó” en oficinas federales, dio conferencias de prensa y acaso sin saberlo hizo el ridículo. El presidente Andrés López Obrador ya proyectaba la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles de Santa Lucía que recientemente fue puesto a funcionar.

En los ochenta, durante unos meses voló de Tetlama a Huatulco el bimotor de la empresa Aeromorelos, pero por falta de pasajeros terminó instalándose en la capital de Oaxaca. Sacada del aire en 2003 por la Dirección de Aeronáutica Civil, Aerolíneas Internacionales fue la compañía que más tiempo permaneció activa. Vendrían otras compañías, como Mexicana de Aviación, Aerocaribe, Aeroméxico, etc., y sin embargo se fueron fracasadas por incosteables, dada la escasez de pasajeros. Hasta el día de hoy, el aeropuerto de Temoac continúa siendo una utopía.

Geográficamente cercano a Puebla, que constituye un buen mercado económico, y no muy lejos” de Cuernavaca pero estigmatizado como un pueblo violento que en realidad no lo es, conformado por las comunidades de Popotlán, Huazulco, Amilcingo y la cabecera, el municipio de Temoac nació en junio de 1977 tras un movimiento activado en protesta por una imposición priísta. Pertenecía aún a Zacualpan de Amilpas cuando a finales de 1975 y principios de 1976 el entonces delegado del CEN del PRI, Héctor Hernández Cervantes impuso como candidato a la alcaldía de Zacualpan a Mariano Cerezo, cuñado de Roque González Urriza, a la sazón diputado federal, dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos y padre de Joaquín Roque González Cerezo, el actual presidente del Tribunal de Justicia Administrativa muy cercano a Cuauhtémoc Blanco. Diez años después, Hernández Cervantes se volvería perredista, y en febrero del 93 junto con el también abogado Guillermo Cuata Domínguez estaba dedicado a la defensa jurídica de José Antonio Zorrlla Pérez, el ex delegado priista en Morelos preso por el homicidio del periodista Manuel Buendía.

Fue precisamente la gente que Vinh Flores Laureano tenía en pueblos del oriente de Morelos la que protagonizó un movimiento tendiente a cancelar la imposición de Mariano Cereso, cuñado de Roque González, y nombrar en su lugar un candidato electo por la mayoría, pero ante la cerrazón del PRI reaccionó exigiendo su separación de Zacualpan e impulsando la creación de su municipio. Vinh sería asesinado en septiembre de 1976; era el padre de Samir Flores Soberanes, el activista social de Amilcingo ejecutado en febrero de 2019. Ambos crímenes siguen impunes… (Me leen mañana).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.


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