Cuernavaca ha perdido en los últimos años alrededor del 18% de la flora originaria con la que contaba, esto debido a las construcciones y al crecimiento de la mancha urbana, resalta Alfredo Rodríguez San Ciprián, ayudante municipal de Tlaltenango.

Debido a la pérdida de la flora urbana en Cuernavaca y el incremento de construcciones, propone la creación de un catálogo de especies endémicas y no invasoras, para plantarlas en el municipio y con ello evitar que especies no originarias sigan dañando el ecosistema. Este proyecto podrá quedar listo en cuatro semanas, pero antes deberá ser aprobado en cabildo.

La importancia de contar con un catálogo de especies que no son nocivas para la flora urbana ayudará a disminuir la tala y remoción de ejemplares arbóreos, así que el cabildo buscará aprobarlo para evitar las especies invasoras en territorio del municipio. Menciona que, si alguien planea construir y alrededor hay árboles o plantas que se necesitará remover, una vez concluida la obra el encargado de la construcción tendrá que reparar el daño, es decir, reponer los ejemplares arbóreos que sean correctos para la región, los cuales tendrán que ser consultados en el catálogo.

En muchas ocasiones no se analiza el contexto urbano y se plantan ejemplares que pueden crecer en demasía, lo que puede provocar que toquen cables o rompan las aceras. “Ya no volverá a pasar que se ponga un árbol que en 8 años va a tocar los cables. Por ello se tienen que analizar las características y cuidados, así como respetar los lineamientos de construcción”, explica Rodríguez San Ciprián.

Los árboles plantados tendrán que darle a Cuernavaca los servicios ambientales que requiere, como captación de agua de lluvia, filtración, relación con animales y biodiversidad, además que no afecten al cambio climático.

Reconoce que, aunque Cuernavaca se encuentra en los primeros lugares de flora urbana, debido a las especies invasoras, la mancha urbana y los más de 300 laureles dañados con un hongo, las familias arbóreas se han visto sumamente afectadas.

Bordeado por el mar y la selva, irónicamente en el estado de Quintana Roo hay ciudades con pocos árboles, lo que por fortuna no sucede en Cuernavaca…  al menos todavía. Lamenta esta nota del periódico “Novedades Quintana Roo”: “De acuerdo con la OMS, se recomienda que en las ciudades deben existir 16 árboles por persona: en Quintana Roo hay apenas cuatro. Las principales ciudades de Quintana Roo enfrentan un grave problema: cada vez cuentan con menos áreas verdes. Por cada quintanarroense que vive en Cancún, Playa del Carmen o Chetumal hay cuatro árboles urbanos”. 

El promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 16 plantas por cada persona. Esta situación trae varias consecuencias negativas para la población y el medio ambiente: se está perdiendo el principal filtro para los contaminantes urbanos, la temperatura se eleva en hasta cinco grados centígrados en verano, y la contaminación acústica, que debería ser atenuada por los follajes, se dispara hasta en 40 decibeles más, afectando la tranquilidad de los habitantes. 

Jorge Estrada Casado, biólogo e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que la flora urbana juega un importante papel en la mitigación de los impactos ambientales. Sin embargo, el crecimiento desordenado que impera donde se construyen grandes fraccionamientos que al final se convierten en planchas de cemento sin árboles, está cobrándole ya la factura a la población. 

En Cuernavaca para allá vamos, si seguimos tirando árboles a diestra y siniestra... (Me leen mañana).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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