Cafés y digestivos de por medio, la sobre mesa que apenas arrancaba pronosticó la enésima parranda. Joel, el político del grupo de viejos amigos, alardeó: “¡mi partido volverá a ganar!”. Era el año 2006 y razones para el optimismo no le faltaban. Nacido años atrás de las entrañas del conservadurismo y cómplice histórico de las arbitrariedades de la derecha, todo indicaba que el PAN ganaría las elecciones de aquel domingo. Joel volvería a tener un “hueso” de diputado que ya había disfrutados hasta en tres ocasiones. Sonriente, le dio una nueva chupada al puro cubano de 20 dólares y de un sorbo apuró la tercera copa de coñac X-O mientras recordó sus escapadas a la isla caribeña. Se vio mentalmente en La Habana, intentando pasar desapercibido. Acababa de cruzar por Migración y se dirigía a la sala de abordaje. Una hora después se arrellenaba en su asiento del Tupolev Tu-2014. “Clase turista, no en primera para que no me noten”, recordó al imaginarse aterrizando en el aeropuerto José Martí luego de dos horas de vuelo. Esta vez lanzó una carcajada. “¿De qué te ríes?”, le preguntaron sus amigos. “De un viaje cultural”, contestó socarrón. Pero nadie le creyó, sabían que era un ignorante sin remedio y un trapecista que había brincado de un partido a otro, como meses atrás lo hizo rumbo a las elecciones de 2024, saliéndose del PAN para entrar a Morena, la organización política en el poder. Socarrón, bromeó con sus viejos amigos: “¡soy el amo del trapecio!”. Sin embargo, no era el único que había cambiado de opinión; políticos camaleones había a lo largo y ancho del país que desertaron del PRI, el PAN y el PRD para mudarse a Morena. De hecho, en 2023 sumaban cientos los políticos que cambiaron de chaqueta rumbo a las elecciones de 2024. Aquí algunos:

Adrián Rubalcava, exaspirante a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México renunció al PRI, dijo, junto con 30 consejeros. Adrián Rubalcava, que también pretendió la Jefatura de Gobierno de la CDMX, se salió del PRI llevándose, según él, a 30 consejeros. El diputado independiente Pedro Kumamoto se unió a Morena para buscar la alcaldía de Zapopan. El senador yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín renunció al PRI y se pasó al Partido Verde Ecologista de México para buscar la candidatura del gobierno de Yucatán. El ex clavadista olímpico Rommel Pacheco botó a Acción Nacional para integrarse al equipo de Claudia Sheinbaum. Y antes de “huesear” en Morena militaron en otros partidos, sobre todo el PRI, los exgobernadores David Monreal, de Zacatecas; Miguel Barbosa (Puebla), Layda Sansores (Campeche), Miguel Ángel Navarro (Nayarit), Alfonso Durazo (Sonora), Lorena Cuéllar (Tlaxcala), Julio Menchaca (Hidalgo) y Américo Villareal Anaya (Tamaulipas).

A propósito de las elecciones, los chistes de la ironía popular menudean en las redes sociales, como éste:

Un político en campaña muere trágicamente y San Pedro le ofrece pasar un día en el Infierno y otro en el paraíso para que después elija donde quedarse por toda la eternidad. En el Infierno la pasa de maravilla, porque es un enorme campo verde en el que hay hermosas mujeres, comida gourmet y un diablo que cuenta chistes divertidos y baila de lo lindo. En el paraíso también la pasa bien, saltando de una nube a otra y tocando el arpa. Elije, pues, el infierno. Pero cuando San Pedro lo lleva hasta el fondo de ese abismo las cosas no son como le habían mostrado. Aquel campo verde es en realidad un depósito de basura, y sus amigos que antes disfrutaban con champán y jugaban al golf estaban hechos una miseria entre desechos. No entiendo, dice el político contrariado, no es lo que me habían mostrado. Y el diablo sonríe: “Ayer estábamos en campaña. Hoy... ya votaste por nosotros”… (Me leen mañana).

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