El centro comercial Adolfo López Mateos fue inaugurado el 7 de mayo de 1964, en los últimos días de Norberto López Avelar como gobernador. Sin embargo, los comerciantes siguieron instalados en sus puestos de la explanada de Degollado y Tepetates donde resistieron cinco meses hasta que una madrugada el alcalde Valentín López González destechó el llamado Mercado Municipal o Del Reloj, en Degollado, y obligó a los fenicios “rebeldes” a que se mudaran al ALM, el 27 de octubre de 1964, cuando don Emilio Rivapalacio Morales ya estaba despachando en la gubernatura. De aquel acontecimiento que cambió la vida de Cuernavaca se están cumpliendo 57 años, han pasado cerca de una veintena de alcaldes y una decena de gobernadores, entre ellos dos interinos, los Jorges Morales Barud y García Rubí, así como Felipe Rivera Crespo, Armando León Bejarano, Lauro Ortega Martínez, Antonio Riva Palacio López, Jorge Carrillo Olea, Sergio Estrada Cajigal, Marco Antonio Adame Castillo y Graco Ramírez Garrido Abreu. Los primeros cinco ya fallecieron. El ALM ha sobrevivido a dos sismos de más de 7 grados, los 19 de septiembre de 1985 y de 2017, y a un gran incendio, el 23 de agosto de 2010 que causó daños millonarios, por fortuna cero pérdidas de vidas y sólo un par de “tragahumos” intoxicados. Al día siguiente, los comerciantes calcularon unos 400 locales devorados por las llamas y lamentaron pérdidas económicas a mil de los 2 mil 800 locatarios que en esos días había en el ALM. No hubo bomberos suficientes, eso y la falta de agua atizaron la conflagración; además la cisterna estaba vacía, faltaron “pipas” de agua y fueron inútiles los esfuerzos desesperados de cien locatarios para apagar el fuego a cubetazos. Antes, entonces y ahora dos generaciones de cuernavacenses han clamado por la construcción de una central de abasto fuera de la mancha urbana, o un cambio total que incluya la restauración de locales, la instalación de nuevas redes de agua potable y drenaje, de electricidad y de gas, la instalación de una gran planta de tratamiento de aguas negras y, en fin, desplegar una serie de obras diversas en prácticamente todas las áreas del viejo mercado. Pero bien, lo que se dice bien, de plano sólo quedaría haciéndolo nuevo, y aun así seguiría mal ubicado, se ratificaría la lógica de la urgencia de construir otro, quizá arriba de la Barona o en el valle del norponiente de la ciudad, salvada la barranca de la zona de Alta Vista con el tendido de una serie de puentes. Dicho sea por mera asociación de ideas: construir un nuevo mercado que sustituya al ALM requiere una inversión de varios miles de millones de pesos, muchos más de los mil cien millones para la construcción de carreteras que recién anunció en Chilpancingo el presidente Andrés Manuel López Obrador como apoyo social a la gente pobre de la región de la montaña y respaldo político a la nueva gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda. El tremendo incendio de agosto de 2010 lo habría iniciado un corto circuito; reconocieron comerciantes que muchos locales tenían conexiones irregulares, “diablitos”, de modo que un chispazo pudo originar el peor incendio del ALM. Once años después, la maraña de cables subsiste, y el riesgo de otra quemazón late, amenaza…Así como el alcalde Antonio Villalobos Adán pidió y obtuvo de AMLO las escrituras de los Patios de la Estación, aunque poco le queda tiempo para que le solicite un nuevo centro comercial que sustituya al viejo ALM…  (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán jmperezduran@hotmail.com 

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