El paquete de 20 iniciativas de reformas constitucionales que presentó el pasado 5 de febrero el presidente Andrés Manuel López Obrador, fue de inmediato atacado por fuerzas conservadoras. Dada la composición de la Cámara de Diputados, donde la oposición de la derecha raya en la intolerancia, difícilmente será aprobada de manera total. Ello, aunque el sentido común indica que la mayoría, si no es que todas las propuestas, deberían ser aprobadas. Por ejemplo, no otorgar concesiones para la actividad minera a cielo abierto, lo cual aplica al Estado de Morelos.

En julio de 2019, el columnista comentó que la entonces presidenta municipal de Temixco, Jazmín Solano López, advirtió que la empresa Esperanza Silver pretendía reactivar el proyecto minero para explotar el cerro de El Jumil. La alcaldesa aseguró que hacía un mes la compañía de origen canadiense había presentado en su oficina el proyecto de explotación minera a cielo abierto, con el fin de extraer oro y plata en un predio de más de 15 mil hectáreas. Insistente, el columnista ya había subrayado los daños causados por la extracción y beneficio del oro y plata, sin que de las multimillonarias utilidades que obtienen las mineras extranjeras destinen un peso a la prevención y remediación de las catástrofes que provocan, y mucho menos para indemnizar a los trabajadores mineros y a sus familias por las intoxicaciones con cianuro de sodio que usan para la depuración del oro y mercurio para la plata, causantes de cáncer, enfisema, inflamación de la tiroides, infecciones de la piel, entre otras…

En septiembre de 2023, la empresa canadiense que por años había amagado con explotar la mina, aventó el arpa. Sus ejecutivos se fueron por la puerta de atrás, trascendió que unos cien empleados de confianza fueron liquidados, que ejecutivos nacionales y extranjeros agarraron sus tiliches y se marcharon. Pero a los comuneros del municipio vecino a Cuernavaca que les rentaron su tierra a los canadienses ni las gracias les dieron.

Fue en 2009 cuando el gobierno federal dio la concesión a la empresa canadiense Esperanza Silver del uso de un territorio equivalente a 695 hectáreas con un consumo de agua anual de 760 metros cúbicos de recursos subterráneos, un territorio equivalente al Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Ambientalistas, especialistas en el tema e incluso las autoridades señalaron las consecuencias que tendrían el ambiente y las personas que viven en Temixco, Miacatlán y Xochitepec, si operase esta mina en los cerros El Jumil y Colotepec. La arqueóloga Silvia Garza Tarazona, del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia Morelos, advirtió que este proyecto afectaría gravemente la zona arqueológica de Xochicalco, patrimonio cultural de la humanidad, ya que el uso de explosivos para demolición del suelo pone en riesgo los túneles prehispánicos e incluso el descubrimiento de nuevos hallazgos. En mayo del 2013, expertos coincidieron en que la mina a tajo abierto traería contaminación del aire, tierra y agua debido a la utilización de cianuro y metales pesados altamente tóxicos en el proceso de extracción de oro, afectando a más de 560 mil habitantes…

La amenaza era letal. Los trabajadores que respiren niveles bajos de cianuro durante varios años sufrirían dificultad para respirar, dolores del pecho, vómitos, alteraciones en la sangre, jaquecas y dilatación de la glándula tiroides. Los vapores de mercurio metálico son más nocivos, pues una mayor cantidad de esta substancia llega al cerebro. La contaminación correría hacia los ríos de abajo y las lagunas del Rodeo y Coatetelco. Según informes de la minera, sólo en el Cerro del Jumil planeaba perforar entre tres y cinco pozos de 200 metros de profundidad, cuyo consumo promedio rondaría los l72 mil litros por hora de agua, dejando a numerosas comunidades sin aguas superficiales y subterráneas. La producción minera de oro en El Jumil generaría de 60 a 300 empleos y 478 mil pesos al gobierno federal por derechos de explotación minera, pero la contaminación devastaría 15 hectáreas y gastaría el agua de ríos y pozos de pueblos que carecen de este elemento a veces hasta para sembrar. Esto, de acuerdo a la ponencia científica de Alpuyeca, Miacatlán y Xochicalco para la reunión pública de información sobre el proyecto denominando “Mina Esperanza, Tetlama, Morelos”.

El proyecto de la minera canadiense había nacido agonizante, y AMLO le dio la puntilla… (Me leen mañana).

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp