Desalojado le madrugada de anteayer por la Guardia Nacional (GN), el plantón de ejidatarios de pueblos de la región oriente en la planta termoeléctrica de Huexca duró más de cuatro años. De inmediato inició la construcción del tramo de tubería faltante para conectar la central de ciclo combinado con la planta de tratamiento de aguas residuales de Cuautla. Luis Bravo Navarro, gerente de Comunicación Social de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), vino para dar una conferencia de prensa. Aseguró: el costo de la obra de la central eléctrica fue de 25 mil millones de pesos, y si no se llevase se a cabo se convertiría en chatarra. Bravo contó maravillas de la planta: no usará el caudal del río Cuautla, sino aguas negras tratadas; generará electricidad para satisfacer la demanda del 80 por ciento del estado y ello permitirá la tarifa más baja a las comunidades aledañas. Este dato para la historia: los notarios públicos números 12 de Cuernavaca, Gerardo Cortina Mariscal, y el 2 de Yautepec, Jesús Toledo Saavedra, dieron fe de que el plantón fue destrabado sin violencia. Otra era la situación hace apenas tres meses. Escribí entonces: “Con tantos dimes y diretes por el ‘sí’ y el ‘no’ a la planta gasera en el pueblo de Huexca –eso queda en el municipio de Yecapixtla, más allacito de Cuautla–, como que se anda pasando un pequeño detalle que no es menor: ¿quién o quiénes son los inversionistas de esa cosa proyectada para generar y vender electricidad? ¿O eran? Hasta donde se sabe, los grupos Abengoa y Elecnor, ganadores de la licitación de la CFE para construir la termoeléctrica, tienen experiencia en tales negocios. En diciembre de 2011, el grupo español de ingeniería y energía Abengoa informó oficialmente sobre su plan de construir una central eléctrica en Morelos por 440 millones de dólares. Se dijo que el proyecto de ingeniería y construcción de esta central, de 640 megavatios de potencia, formaría parte de Proyecto Integral Morelos en la localidad de Huexca, ‘llave en mano’ como responsable del proyecto la trasnacional Abengoa para la construcción de la planta, encargada tanto de la ingeniería como del desarrollo integral. Surgieron entonces las primeras cuestiones de las muchas que mostraba el galimatías: ¿serían técnicos mexicanos de la CFE o españoles de Bengoa quienes construirían y manejarían la planta? ¿A cuántos morelenses tenían contemplados en la fase de construcción y de operación? De acuerdo a un documento de la empresa, ‘la nueva planta de generación eléctrica entraría en operaciones en 24 meses y formaría parte del plan con el que el gobierno mexicano desarrolla las infraestructuras de la región central del país’, es decir, la productora de electricidad comenzaría a operar a mediados o finales de 2014. El presidente era Enrique Peña Nieto, pero no pudo echarla a andar. Peor aún: por esos días ni por asomo se imaginaba que seis años más tarde, hoy, los medios lo mencionarían insistentemente como candidato a la prisión por el delito de traición a la patria. Andrés Manuel López Obrador heredó el problema de Huexca, para él la solución era una prioridad, pero el entonces “súper delegado Erick Flores fue incapaz de ayudar un ápice. Erick es el presidente del nuevo PES (Partido Encuentro Solidario) y ex presidente del viejo PES (Partido Encuentro Social), que vienen siendo la misma gata nomás que revolcada. Jorge Argüelles presume para este jueves una reunión con el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado. Asegura que la entrevista será “para dialogar sobre una posible coalición en el estado, de cara a la elección de 2021”. Lo que no dice es que esta alianza es rechazada por los auténticos morenistas de Morelos. Así que AMLO tiene la palabra, para consentir o no la mezcla del agua (el liberalismo de Morena) con el aceite (el conservadurismo del PES). ¿Justifica esta coalición ideológicamente antinatural la posibilidad de conservar la mayoría en la Cámara de Diputados vía las próximas elecciones?.. (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com