Hace siete años se apagó una de las voces más prometedoras de la música: la de Amy Winehouse. Todos recordamos aquella terrible noticia, en la que se señalaba que la causa había sido una sobredosis.

Tenía 27 años, así que ingresó al Club de los 27, al lado de grandes figuras como Janis Joplin Jim Morrison. Parecía mentira, pero después de los excesos que había tenido en su vida, una de las voces más prometedoras del jazz nos dejó.

 

Su muerte, es aún un misterio. Hay algunas teorías que señalan que se encontraba en una profunda depresión porque había roto su relación con el cineasta Reg Traviss, con el que al parecer, tenía planes de boda. Además, su ex-marido, Blake Fielder, que todavía estaba en la cárcel, la llamaba y la atormentaba con su “amor desesperado”. Blake quería que ella lo sacara de prisión para retomar su romance.

La última vez que Amy apareció públicamente fue el 21 de julio de 2011, dos días antes de su muerte. Se presentó en el Roundhouse de Londres, para amadrinar a su sobrina Dionne, quien se estaba lanzando como cantante.

Esta presentación dejó mucho qué desear, pues aunque Winehouse se encontraba ya sobre el escenario, no podía cantar.

Al día siguiente, el 22 de julio, almorzó con su madre, Janis, quien asegura que su hija parecía “ida”, como si su cuerpo estuviera presente pero su mente estuviera en otro lado.

 

Por la noche llegó a su casa en Camden, se sentó frente a su computadora y estuvo observando videos de sus presentaciones. Volteó a ver a su guardaespaldas, Andrew Morris y le dijo: “Chico, sé cantar”.

El fatídico 23 de julio, día de su muerte, Andrew era el único que estaba con ella. Eran las 10 de la mañana y tras una noche de insomnio en la que se habría bebido dos botellas de vodka, la cantante le dijo a Andrew que quería dormir un rato, por lo que se retiró a su habitación.

Antes de las tres de la tarde, el guardaespaldas entró a la habitación de Amy y notó que mantenía la misma posición en la cama que cuando se acostó, por lo que quiso despertarla y notó que ya no respiraba.

De inmediato Andrew Morris llamó a una ambulancia, pero cuando llegó ya no había nada qué hacer. A las 3:56 de la tarde, Amy Winehouse fue declarada muerta. Los rumores sobre su fallecimiento comenzaron a surgir. Lo primero que se dijo fue que había sufrido una sobredosis por drogas.

Meses después, el forense dictaminó que Winehouse había muerto por una intoxicación etílica, pues se encontró que su cuerpo superaba cinco veces la cantidad legal de alcohol autorizada para conducir. El coma etílico en el que cayó pudo provocar un vómito en los bronquios, un enfriamiento de la temperatura corporal o una crisis epiléptica. Según las conclusiones de la investigación, su muerte es "accidental".

Tras perder la vida, la familia creó la “Fundación Amy Winehouse” que trabaja para prevenir los efectos del abuso de las drogas y el alcohol en los jóvenes.

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