Hoy te voy a platicar de una lesión que es común y que en muchas ocasiones los pacientes, la dejan pasar sin tomarle importancia, sin considerar que las consecuencias de no atenderla tiempo pueden traer consigo una cirugía. Hoy te platicaré del ligamento cruzado anterior de rodilla, cómo es su funcionamiento, la forma en que puede lesionarse y por qué es de suma importancia atenderlo a tiempo con un especialista.
Es uno de los principales 4 ligamentos que conforman la articulación de la rodilla, junto con el ligamento cruzado posterior y otros más, una de sus principales funciones es la estabilidad de la rodilla, es decir mantener la congruencia articular entre los huesos que conforman la rodilla, sobre todo, evitar el desplazamiento anterior del hueso de la tibia, sobre el fémur, también algo que conocemos como propiocepción o coordinación, pues este ligamento tiene algunas terminaciones nerviosas que se llaman mecano receptores, que mandan información de la rodilla hacia el cerebro y del cerebro a la rodilla, se trata de información enlazada con la posición de la rodilla, relación del espacio, etc. para que nos permita generar cambios de posición, saltos, movimientos y actividad física.
De manera coloquial, podríamos decir que es una especie de cuerda que se encuentra dentro de la articulación de la rodilla, ubicada entre el hueso de la tibia y el fémur, es decir conecta ambos huesos, este ligamento está formado por otros más pequeños que cuando hablamos de una lesión, podríamos decir que el grosor de esa cuerda tuvo alguna ruptura parcial o total o bien llegó a desprenderse ya sea del hueso de la tibia o del fémur. En el periodo agudo de esta lesión, normalmente, las personas se lesionan realizando actividades deportivas, muchos de los pacientes describen que iban saltando o corriendo y que al cambiar de dirección sintieron que el pie se quedó plantado en el suelo y que la rodilla se rotó, de un inicio, algunos de los pacientes, pueden escuchar que la rodilla tronó, pero con el paso de los días u horas, pueden tener derrame articular, provocando que la rodilla se inflame en menor o mayor medida y la evolución suele dejar que las personas sigan realizando sus actividades a pesar de tener dolor e inflamación, teniendo una duración de este periodo de entre 10 y 14 días.
La inflación por lo regular se debe a que hay un derrame de sangre interno, lo que hace que de manera física se observe un incremento de volumen en la rodilla. Después de este periodo, el paciente puede presentar tres formas de evolucionar, la primera es que las personas que tienen rupturas parciales, menores al 20% de ese grosor total del ligamento, por lo regular después de 14 días, ya no presentan dolor, inflamación ni sensación de inestabilidad. El segundo escenario, es que quienes tienen rupturas mayores al 20%, la persona puede evolucionar presentando síntomas durante la actividad deportiva, teniendo sensación de inestabilidad, dolor, inflamación o inseguridad en esta articulación.
Por último, el tercer escenario es cuando se genera la ruptura completa, es decir cuando el ligamento se rompió en su totalidad y la persona, una vez que pasó el periodo agudo de 10 a 14 días, presentan síntomas agudos, dolor e inflamación, en actividades de la vida diaria, como el caminar o subir escaleras, muchos pacientes tienen la sensación de que se les “Safa” la rodilla, algunos días pueden estar bien y otros de nueva cuenta tener todos los síntomas antes mencionados.
Muchos pacientes, aparentemente empiezan a evolucionar de manera satisfactoria. Sin embargo, uno de los principales síntomas suele ser la sensación de inestabilidad, que en algunos casos puede llegar a presentarse hasta dos veces por semana, dejando como resultado que otros malestares empiecen a presentarse, como el daño en el cartílago articular o puede llegar a condicionar lesiones asociadas como rupturas de los meniscos. Se dice que un 70% de las personas con ruptura del ligamento cruzado anterior de rodilla que no se atienden y no reciben un tratamiento adecuado, en 10 años empiezan a evolucionar y pueden tener un problema degenerativo de la articulación, de ahí la importancia de no llegar hasta ese momento, cuando ha pasado mucho tiempo y se busca atender una lesión que puede llevar ahí años.
En el aspecto deportivo, se dice que las mujeres que practican actividad de alto impacto pueden presentar hasta un 20% más probabilidad de romperse este ligamento, a pesar de que hasta el momento no se ha podido determinar al 100% a que se debe esto, se dice que puede estar relacionado a que no tienen tanta masa muscular que proteja esta articulación, el eje de la rodilla que es distinta al de los hombres y el ciclo hormonal. El sobrepeso también representa un factor de riesgo para tener esta lesión, tanto para hombres como para mujeres. Por lo regular, son las personas jóvenes física y laboralmente activas, quienes más sufren de este padecimiento, en un rango de entre los 20 y 40 años de edad.
Cuando un paciente llega con este tipo de lesión, se lleva a cabo un diagnóstico clínico, en donde se aplica mucho el interrogatorio para que podamos conocer la forma en que se generó esta lesión, de ahí se llevan a cabo algunas maniobras de exploración y finalmente se solicitan de estudios auxiliares para complementar el diagnóstico. En el primer periodo del tratamiento, los especialistas suministramos medicamentos para el dolor, la inflamación, se pide reposo y se analiza si es necesario inmovilizar la rodilla. Una vez que pasa el periodo agudo, dependiendo de la forma de evolución de la lesión, en caso de que sea con periodos de inestabilidad, se analiza la posibilidad de recurrir a cirugía para sustituir este ligamento que ya no es funcional. Recuerda que, ante cualquier lesión, lo más importante es que acudas de inmediato con un especialista para que se lleve a cabo el diagnóstico oportuno y con ello el tratamiento correspondiente.
ROBERTO WENCES ÁLVAREZ Ortopedia y Cirugía Articular
