Los sitios rupestres podrían sufrir daños irreparables por las altas temperaturas que enfrenta el país, incluido el estado. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) advirtió sobre estos eventos medioambientales extremos, que ocasionan desgaste en las obras rupestres, o en situaciones críticas, su desaparición total.

La dependencia informó que los daños que ocasionan los rayos del sol de manera directa sobre las obras rupestres son casi irreparables; se aceleran procesos de deterioro en los petrograbados, pinturas rupestres y en los geoglifos.

Uno de los factores de esta problemática es que ahora los rayos del sol caen de manera directa a estos sitios rupestres, debido a la falta de vegetación y de zonas arbóreas que anteriormente mitigaban y protegían a estos vestigios históricos.

De acuerdo a la UNAM, en Morelos existen varios sitios con arte rupestre, como son Tlayacapan y Tepoztlán, donde estas manifestaciones plásticas se encuentran a la intemperie.

En Tlayacapan se dispersan entre los cerros llamados Zihuapapalotzin y Tlatoani. En Tepoztlán destacan los que se encuentran entre las montañas de Santiago Tepetlapa y San Andrés la Cal, así como los sitios en Amatlán, Ixcapetec y Santo Domingo Ocotitlán.

Y en Cuernavaca existen obras de este tipo que se encuentran en las cercanías del poblado de Buenavista del Monte. De acuerdo a lo manifestado por el INAH, se encuentran en riesgo por el calentamiento global.

Por ello, el llamado que hizo la institución a la sociedad en general es que se contribuya desde lo individual y lo colectivo en la disminución de las emisiones de CO2, con acciones como el ahorro de energía y la reducción o reutilización en las actividades humanas.

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