En esta época es normal contar con una gran cantidad de información y en un tiempo prácticamente inmediato, podemos conocer de hecho sucesos que están pasando en tiempo real alrededor del mundo, en especial lo que tiene que ver con nuestro país. En los medios tradicionales a veces no se cuenta todo lo que se tiene que contar, pero esto no quiere decir que sea menos importante aquello de lo que no se habla tanto.

El Aeropuerto Santa Lucía “General Felipe Ángeles” ha estado en la mira de los medios y ciudadanos desde que el ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador lo propuso cuando era candidato, tal pareciera que nunca antes se había hablado tanto de una obra de infraestructura nacional, anteriormente las decisiones se realizaban de manera unilateral y sin dar explicaciones, todo se llevaba con secretismo y por esa razón se cometieron muchos errores, por ejemplo, durante el gobierno del expresidente Calderón, este prometió construir una refinería en Hidalgo, pero sólo construyeron la barda perimetral, con un costo de 620 millones de pesos.

Hoy, podemos tener acceso a mucha más información y esto tiene una razón importante, el actual gobierno de México no pretende esconder nada y desea que todo lo relacionado a las obras de infraestructura más importantes estén disponibles para su consulta en el momento que se desee.

Prácticamente todo lo relacionado al AIFA está disponible, salvo la información delicada relacionada a las fuerzas armadas, hay que recordar que este aeropuerto será cívico-militar.

El AIFA será un aeropuerto amigable con el medio ambiente, se busca obtener un 50% de ahorro en el consumo de gas por la colocación de calentadores solares en las zonas residenciales y de servicios del completo, también habrá un 30% de ahorro en el gasto eléctrico para la generación de aire acondicionado, con el uso de equipos de alta eficiencia, así como materiales envolventes térmicamente eficientes. También el 50% de toda la flota de servicio del AISL será totalmente eléctrica.

Prácticamente el 100% de los residuos sólidos en su última fase serán tratados dentro de la misma terminal, así como el 100% de las aguas grises y negras producidas por el aeropuerto, esta agua será utilizada principalmente en zonas de riego, además se buscará que se recargue de manera artificial los acuíferos mediante pozos de infiltración.

Otro dato importante del que no se habla mucho es sobre la torre de control, esta tendrá una altura de 88 metros en una superficie de 9968.03 m2, construyéndose en 18 meses y con un costo de $980´000,000 pesos, mucho más económico en relación a la del cancelado NAIM de Texcoco, que costaría $1,242´131,349 pesos, suponiendo que no subiera más.

La torre de control de Santa Lucía se diseño considerando los efectos de sintonizadores de masas y disipadores sísmicos, esto con el fin de mitigar las vibraciones eólicas y los desplazamientos que podría provocar un eventual sismo.

Finalmente, se habló mucho sobre un contratiempo que se presentó en los terrenos de Santa Lucía, hablamos del Cerro de Paula, que en un inicio se descubrió que estorbaría en el despegue y aterrizaje de aeronaves, la opción más sencilla habría sido eliminar parte de este cerro, sin embargo, se busca que el impacto ambiental sea mínimo, es por esta razón que se decidió reubicar el polígono del AIFA y adquirir cerca de 1000 hectáreas extra, cercanas al aeropuerto, de esta manera se redistribuyó la ubicación de las pistas y se evitó causar un daño al medio ambiente, ahora, el cerro de Paula no representa ningún inconveniente en relación al aeropuerto de Santa Lucía.