La Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) podría autorizar antes de que termine 2026 la integración de Viva y Volaris, según informó ayer Reuters con base en seis fuentes conocedoras del proceso. Si se concreta, el nuevo Grupo Más Vuelos concentraría alrededor del 75% de los vuelos nacionales. La decisión aún no se anuncia y sus consecuencias para los pasajeros merecen una explicación precisa.
Las dos aerolíneas operan en 85 rutas comunes y, según el análisis de Reuters, en 55 el grupo resultante sería el único operador. Hoy compiten por los mismos clientes; mañana seguirían utilizando marcas distintas, pero tendrían los mismos accionistas. La diferencia importa porque la competencia no depende del color de los aviones, sino de que cada empresa tenga motivos para ofrecer mejores precios y horarios.
Viva y Volaris aseguran que juntas podrán reducir costos, conseguir mejores condiciones para adquirir aviones y aumentar sus vuelos. Es posible. Ambas han sufrido la inmovilización de aeronaves por problemas con motores y mayores costos operativos. Sin embargo, que una empresa ahorre dinero no significa que sus clientes pagarán menos. Menos competidores pueden significar tarifas más altas, menos frecuencias o ambas cosas. También podrían disminuir los incentivos para mejorar la puntualidad y atender las quejas de los usuarios en todo México.
Reuters señala que la CNA considera exigir tarifas bajas, mantener rutas y evitar despidos generalizados. Falta saber cómo definiría una tarifa baja y cómo vigilaría su cumplimiento. El precio anunciado no siempre es el que termina pagando el pasajero: a él pueden añadirse el equipaje, la selección de asiento y otros cargos. También importa cuántos vuelos habrá por semana. Conservar una ruta y reducir sus frecuencias no es conservar el mismo servicio.
Además, la autoridad deberá publicar los criterios con que evalúe las eficiencias prometidas y explicar por qué no bastan acuerdos comerciales menos restrictivos para conseguirlas. Hay otro asunto que la CNA deberá examinar: los espacios y horarios disponibles en los aeropuertos. Una aerolínea nueva necesita condiciones para competir en rutas donde el grupo tendría una presencia predominante. Si no puede obtener horarios convenientes, la posibilidad de que aparezca otro competidor será muy limitada.
Según Reuters, las compañías también habrían ofrecido aumentar sus operaciones en el AIFA y el aeropuerto de Tulum. Ese compromiso, si existe, no debe confundirse con una medida para proteger la competencia. Que dos aeropuertos reciban más vuelos no resuelve por sí mismo la falta de alternativas en las 55 rutas identificadas.
La integración podría dar solidez financiera a las empresas y ampliar la conectividad. También podría reducir las opciones de quienes viajan dentro de México. Antes de autorizarla, la CNA tendrá que explicar qué beneficios concretos recibirán los pasajeros, cómo se medirán y qué sucederá si no se cumplen las condiciones. De eso se trata la revisión antimonopolio: no de ayudar a las aerolíneas a crecer, sino de impedir que lo hagan a costa de sus clientes.
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