Ocotepec.- Bajo un sol intenso y el sonido de los látigos que cortaban el aire, el poblado indígena de Ocotepec reafirmó este Viernes Santo por qué su representación del Vía Crucis es una de las más realistas y crudas del estado de Morelos.
Con la participación de más de 100 actores y una asistencia que superó los cinco mil visitantes, la comunidad se volcó a las calles para ser testigo del sacrificio de Jesús Israel Barona Paredes, quien este año encarnó al nazareno, acompañado por Alondra Benita Gómez Contreras en el papel de la Virgen María.
El inicio del calvario y la crudeza de los azotes
La jornada de fe comenzó pasadas las 10:00 horas. El contingente partió desde la emblemática Casa de los Sayones, ubicada en la calle Candelaria, donde el ambiente de solemnidad se rompió con los primeros lamentos.
La escena inicial, el azote de los tres ladrones, dejó atónitos a los presentes. Daniel Gómez Contreras, Marcos Díaz y Rolando Alexis Ordaz Miyan no solo actuaron; recibieron golpes reales sobre sus cuerpos como parte de una manda y una promesa de fe personal, elevando el realismo de la escenificación a niveles que impactaron a los turistas.
Esta crudeza obligó a los participantes a realizar pausas estratégicas durante el trayecto hacia el Parque Comunal, debido al evidente desgaste físico y las heridas provocadas por el castigo.
Un trayecto de 90 kilogramos de penitencia
Tras la sentencia a muerte, Jesús Israel Barona Paredes tomó sobre sus hombros una cruz de madera con un peso de 90 kilogramos. El recorrido hacia el calvario no fue solo un acto histriónico, sino una prueba de resistencia para la cual el joven se preparó física y espiritualmente durante meses.
Uno de los momentos más emotivos del trayecto fue el encuentro de Jesús con su madre, la Virgen María. Alondra Benita Gómez, con el rostro desencajado por el sentimiento, destacó que participar en esta tradición representa un compromiso profundo con su identidad y sus creencias.
Dos siglos de fe en el corazón de Morelos
La culminación del acto llegó después de las 16:30 horas en el calvario del poblado. Con los cuerpos marcados por el sol y el cansancio extremo, los actores llevaron a cabo la crucifixión, cerrando un ciclo de devoción que, según los cronistas locales, podría tener más de 200 años de historia, aunque no exista un registro oficial exacto.
Al finalizar, el agotamiento era visible en los rostros de los protagonistas, quienes entre el sudor y el polvo, cumplieron un año más con la tradición más sagrada de Ocotepec.
Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.