Recuerdo que en el pasado, las visitas presidenciales a Morelos se daban por dos razones: una, cuando había obras importantes para inaugurar por el presidente de la República en turno y, otra, cuando se trataba de dar un “espaldarazo” al mandatario estatal.
Tratándose de inauguración de obras importantes, recuerdo haber estado presente en las inauguraciones del Libramiento de Yautepec; la presa de Los Carros-Cayehuacan; los Centros de Rehabilitación Infantil (CRI) de Cuernavaca, Jojutla y Cuautla.
La inauguración de los Hospitales Generales de Cuernavaca, Jojutla, Axochiapan y Tetecala; el Hospital de Alta Especialidad “Centenario de la Revolución Mexicana”; el Hospital del Niño Morelense (el primero); el Centro de Transfusión Sanguínea, y el Centro de Salud de Huitzilac.
En la primera inauguración del Hospital General “Dr. Carlos Calero Elorduy”; la Alameda de la Solidaridad; el Instituto Tecnológico de Cuautla, y en las distintas inauguraciones de millones de metros cuadrados de pavimentación bajo el programa “Solidaridad”.
Me enteré también de la inauguración del Aeropuerto de Tetlama, ahora de Cuernavaca; del Paseo Cuauhnáhuac; de la remodelación del Parque Revolución; de la ampliación de la carretera a cuatro carriles del Cañón de Lobos. De las mejoras urbanas a las colonias La Lagunilla y Antonio Barona de Cuernavaca; de la comunidad Valle de Vázquez de Tlaquiltenango y de la cabecera municipal de Jantetelco; así como de la inauguración de un Hospital General del IMSS en Jiutepec, en una reciente visita que hizo la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Tengo la seguridad que se me ha pasado señalar otras obras importantes. inauguradas por los titulares del Poder Ejecutivo federal en sus visitas a esta entidad zapatista.
Tengo muy presente una visita que hizo el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, a la cabecera municipal de Huitzilac, tan solo para inaugurar un centro de salud, lo que se me hizo muy poco para una visita presidencial. En el momento del evento inaugural, al que yo había acudido a petición, para acompañarlo, de mi entonces jefe Emilio González Anguiano, Delegado Estatal del ISSSTE, entendí a que había venido a Morelos el jefe del Ejecutivo federal.
Lo comprendí mejor cuando en su alocución, el presidente fue muy duro en su expresión, nos dijo a los presentes que en breve los morelenses nos íbamos a quedar sin gobernador, en ese momento era Jorge Carrillo Olea, quien pronto pediría licencia al Congreso del Estado para dejar el cargo y ser sustituido por Jorge Morales Barud.
En esta ocasión, no son pocos los que especulan en las “benditas redes sociales” que la visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es para revisar el tema de la inseguridad que padece Morelos. En esto estoy cuando me entero del homicidio del alcalde de Temoac, Valentín Lavín Romero, a menos de 48 horas de la visita presidencial. Siendo mal pensado, esto ya no es casualidad y menos a dos días de que Sheinbaum Pardo esté en Morelos para encabezar “La Mañanera del pueblo” en Cuernavaca, una entrega de apoyos a cañeros en Zacatepec y un evento del programa de Vivienda para el Bienestar en Xoxocotla y el sábado otro evento similar a este último en Cuautla.
El tema de la inseguridad ha estado siendo atendido por las autoridades federales, estatales y municipales en algunos casos, pues Cuernavaca y Jiutepec nada más no pueden solucionarlo. Estoy redactando esta parte cuando trasciende el hallazgo de dos cuerpos sin vida, atados de manos, con una cuerda en el cuello y cubiertos con una cobija en la colonia Lomas Esmeralda de Tepoztlán.
Ya en junio, las autoridades federales nos habían dado la buena noticia que los homicidios dolosos en Morelos habían bajado a 1.9 por día. Pero como van las cosas en julio, seguro que vamos a volver subir en este rubro. Comentario al margen: Me voy a osar hacer una sugerencia a la Gobernadora Margarita González Saravia, en el entendido que van a ser bastantes los que me van a criticar por el atrevimiento y me van a señalar de quién soy yo para sugerir.
Sin embargo, más vale proponer que quedarse callado ante las circunstancias, la sugerencia va en el sentido de que es el momento de que la Gobernadora haga un análisis a fondo del trabajo de cada una de sus secretarias y sus secretarios de despacho, que le ayude a verificar si están trabajando hacia un mismo objetivo e interpretando cabalmente sus instrucciones.
En las organizaciones públicas y privadas es muy común que existan equipos llenos de talento, preparación profesional, experiencia laboral y capacidad personal, pero que no trabajan al ritmo que se les indica y el que es necesario, simplemente porque cada colaborador tiene una percepción distinta de lo que se debe hacer como gobierno.
Hasta el momento no he conocido de alguna reunión de la Gobernadora con todo su equipo secretarial. En sus redes sociales he visto que en las últimas semanas se ha reunido con los integrantes de algunas de sus secretarías, pero no con todos los titulares. Siempre es bueno que compartan información y datos, lo que puede ayudar a mejorar la narrativa gubernamental y a reforzar la comunicación hacia sus gobernados.
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