CAOS.
La presencia de transportistas sobre el Paso Express y otros puntos carreteros de Morelos dejó una imagen que va más allá de una protesta gremial.
El fondo del problema merece atención: la inseguridad que enfrentan diariamente quienes trasladan mercancías por las carreteras del país.
Los operadores no sólo denuncian robos de unidades y de carga. También advierten sobre los altos costos que enfrentan cuando ocurre un incidente, desde servicios de grúas hasta estadías en corralones. Al final, esos gastos terminan impactando toda la cadena económica.
Morelos ocupa una posición estratégica en la conexión entre el centro y el sur del país. Por sus carreteras circulan productos, insumos y mercancías que abastecen comercios y empresas. Por ello, cualquier problema de seguridad en las vías de comunicación tiene repercusiones más amplias que las que resiente el propio sector transportista.
Resulta positivo que la manifestación se haya realizado sin bloqueos totales a la circulación. Sin embargo, el hecho de que los transportistas consideren necesario recurrir a estos mecanismos para ser escuchados debe encender alertas.
La demanda central parece clara: carreteras más seguras y reglas más transparentes para la operación del sector.
Atender esas peticiones no sólo beneficiaría a los operadores, sino también a la economía regional y a los consumidores que, de una u otra forma, terminan pagando las consecuencias de un sistema que aún presenta pendientes importantes.
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