Atril: La terquedad del ALM

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El alcalde de Cuernavaca estuvo en el centro comercial Adolfo López Mateos, el lunes 11 de febrero de 2019. Como presidente municipal electo, Francisco Antonio Villalobos Adán había recorrido el ALM en octubre. Convivió con locatarios de las diferentes áreas, se comprometió a trabajar para la limpieza y la seguridad del centro de abasto más grande de Morelos. Lo cual, entonces como ahora, nos lleva al fondo del problema… y a un poco de historia. Este octubre el ALM está cumpliendo 56 años de que fue estrenado. Al centro de abasto más grande de Morelos habría que cambiarle hasta el modo de andar: levantar los pisos y poner nuevos; repellar y pintar el techo que protegía al mural más grande del mundo, mil metros cuadrados con el tema de vendedores en mercados mexicanos que tras 21 años de trabajos dejó inconcluso su autor, el artista y muralista José Silverio Saíz Zorrilla, quien falleció la noche del 17 de febrero de 2017 a la edad de 79, y cinco más tarde fue destruido por el incendio que borró cualquier rastro. También restaurar locales, que no son pocos, e instalar nuevas redes de agua potable y drenaje, dotarlo de una gran planta de tratamiento de aguas negras y, en fin, desplegar obras de reconstrucción en prácticamente todas sus áreas. Pero bien, lo que se dice bien, de plano sólo quedaría haciéndolo nuevo, y aun así seguiría mal ubicado y se ratificaría la lógica de construir uno nuevo en las goteras de la ciudad, en el pequeño valle del norponiente y salvar la barranca de Alta Vista con una serie de puentes mediante la ejecución de un gran proyecto que incluya la construcción de una ciudad-gobierno conformada por edificios de dependencias oficiales como hay, por ejemplo, en Zacatecas. Soñar no cuesta nada. Por aquellos días de hace más de medio siglo, el 7 de septiembre de 1967 era inaugurado el Palacio de Gobierno por el gobernador Emilio Riva Palacio Morales. (La anécdota: su antecesor, Norberto López de Nava, lo había inaugurado cuatro años antes “faltándole algunos detalles” cuando sólo había levantado el primer piso). Aquello fue todo un acontecimiento, mudado entonces el Poder Ejecutivo del Palacio de Cortés al nuevo edificio de enfrente. Inconcluso, el ALM había sido inaugurado el 7 de mayo de 1964, en los últimos días de López Avelar como gobernador, pero los locatarios siguieron en la explanada de Degollado y Tepetates y ahí resistieron cinco meses hasta que el alcalde Valentín López González destechó el llamado Mercado Municipal o Del Reloj. Años más tarde, testigos contarían al columnista que en esos momentos se manifestaba un grupo de locatarios en el Zócalo cuando llegaron corriendo varios de sus compañeros, para avisarles que una grúa “con bola” enviada por “el pinche” Valentín había comenzado la demolición del mercado viejo, así que a regañadientes agarraron sus tiliches y se cambiaron al nuevo, “lejos”, una calle abajo en los terrenos que habían sido parte del Rancho Colorado de la familia Salinas Nubión y en 1962 comprados por el Ayuntamiento para iniciar la obra más grande de aquellos días, convertidos con el paso del tiempo el mercado ALM y el Palacio de Gobierno en puntos emblemáticos de Cuernavaca. La construcción fue iniciada en la época del presidente Adolfo López Mateos (de allí su nombre), y entregada la obra el 7 de mayo de 1964. “El ALM”, como desde su inicio le llamaron los cuernavacenses, ha sufrido al menos dos incendios y una inundación. Decadente, maltrechas sus instalaciones, esto no impide que diariamente miles de personas acudan a hacer sus compras pues encuentran mejores precios que en los supermercados. Y además aguantador, soportados por su estructura terca los sismos de los diecinueves de septiembres de 1985 y 2017… (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com