Este convento de monjas de clausura de Santa María de la Asunción -virgen a la que está dedicada la catedral y, por tanto, patrona de la ciudad- que se conformó en toda esa manzana, tuvo su acceso por la calle de Abasolo que hace esquina con Nezahualcóyotl. Acceso que estaba contiguo a la casa de la abadesa, única casa de ese convento que siempre se conservó habitable en una sola planta. Después fue conocida como Quinta Santa Bárbara, nombre de la esposa del señor Anderson quien la adquirió en los años treinta del pasado siglo. Ahí vivió también Axel Wenner– Gren, uno de los hombres más ricos del mundo antes de mudarse a su mansión hoy Raquet Club, dentro de su particular Rancho Cortés que después convirtió en fraccionamiento construido por mi padre Carlos Lavin Oliveros. Esa propiedad pasó a manos de la familia Garabito y después al hotelero Raymundo Coté, quien la vivió, amplio y remodeló para hotel durante diez años, hoy es el Hotel Casa Colonial.
La casa de El Torno junto con la Quinta Santa Bárbara y otras cinco contiguas, que habían formado parte del ex convento, fueron compradas por Lawrence Anderson por mediación de su amigo don Eduardo Balio Rendón.
Anderson, ya retirado, siendo amante del arte mesoamericano y el colonial mexicano, escribió ahí libros de gran valor que se han perdido por su escaso tiraje: El más notable en dos tomos es un tratado sobre el arte de la plata mexicana, un catálogo con las fotos de su colección personal de valor incalculable, piezas de museo, con marcas y sellos grabados de vendió ambas casas a Jorge de La Borbolla. Ya fallecido el señor Anderson; su viuda, la señora Bárbara Ryan de Anderson, vendió la Casa Blanca de Rancho Tetela también a Jorge de La Borbolla; quien había adquirido otras propiedades en esta ciudad, como la de la esquina sur poniente de las calles Abasolo y Morelos. En sus últimos años ya de avanzada edad, en esa propiedad, don Jorge abrió una casa de antigüedades, donde lo conocí al entrar a observar, casualmente hablamos de la historia de esa casa y de las de calle Nezahualcóyotl que habían de su propiedad. Él ya me conocía por mis publicaciones. Días después nos citamos en un café de esa calle para recorrer esas casas narrándome toda su historia. Era el año de 2020. La “Casa del Torno” fue vendida por don Jorge al matrimonio formado por el francés Daniel Guian y Dolores Domeq. Finalmente, esta joya es ahora un tesoro histórico de la señora Ana Bel… Nota: Mi libro “Rescatando la Historia de Cuernavaca”, permite conocer una Cuernavaca que ya no existe. Esos recuerdos que han pasado al olvido se recrean en sus páginas para quienes quieren conocer cómo era la ciudad desde su inicio indígena, pasando por la época virreinal, independencia y época moderna, sigue a la venta por unas semanas más en los principales restaurantes y librerías del centro de Cuernavaca. ¡Hasta la próxima! los principales plateros, como son: Buitrón, Ortega, Castillo, Tornel, Camacho, Spratling y muchos otros artistas de extraordinario oficio adornaban esa casa además de arte prehispánico. Esta colección fue adquirida toda por Franz Mayer para fundar en la Ciudad de México el famoso museo que lleva su nombre.
Al final del primer tercio del siglo XX, Anderson consideró que su propiedad ex conventual, le resultaba muy grande para vivirla y decidió subdividirla para venderla en fracciones. Por lo que, asesorado por la cultura de su eterno amigo don Eduardo Balio Rendón, pidió a este que se encargara de estudiar y disponer la división de la propiedad como mejor se prestara. Así, esa parte de lo que fue convento en desuso, fue convertido en siete casas, abriéndoles acceso a la calle Nezahualcóyotl y algunas otras ya divididas a la de Galeana.
Anderson pidió a Eduardo que aceptara como retribución a su trabajo la casa que más le agradase para vivirla, y seleccionó una con un frente chico en la calle de Netzahualcóyotl con otro frente más amplio a Galeana. El señor Balio sugirió dividirla en dos fracciones, y dar a cada una un acceso por una sola calle.
Y así, esa Casa del Torno que daba a Nezahualcóyotl, quedó registrada en el catastro oficial con un predio de 320 metros cuadrados, marcada con el No. 20. Conserva ese nombre por haber sido el lugar para visitas, donde se encontraba una reja doble que impedía tener contacto alguno de los visitantes con las monjas, donde también se encontraba “El Torno”, una especie de repisa giratoria empotrada en la pared para entregar alimentos y presentes a las internas.
Para legalizar esta donación, las partes suscribieron ante el Lic. Ignacio García López, titular de la Notaría Pública No. Dos, del primer Distrito Judicial del Estado de Morelos, registrándose el acto en la escritura número trece, el día 22 de febrero de 1945.
Uno de los testigos de este acto fue la señora esposa del cedente, doña Bárbara Ryan de Anderson. Terminada la venta de las restantes fracciones y casas, este matrimonio se mudó a su nuevo domicilio, a la famosa Casa Blanca, en el fraccionamiento, Rancho Tetela.
Don Eduardo Balio Rendón permaneció en esa Casa del Torno hasta su fallecimiento, habiéndole sido fiel a su amante vecina, una bella viuda norteamericana, a quien don Eduardo le negociara la compra de la casa de junto con el señor Anderson, marcada ahora con el número 18. Por medio de una pequeña puerta oculta en el muro de colindancia entre los dos jardines de esas dos casas, de la que todavía existe su vestigio, la pareja vivió por décadas un idilio de novela.
Cuarenta años después, mi amigo don Jorge de la Borbolla y Romero Rubio visitaba a don Eduardo, y una tarde de verano, al término de una de esas visitas, con voz firme, este le dijo: Escucha Jorge, por mis palabras y mi pensamiento: Tú comprarás y vivirás en esta casa. Aunque don Eduardo testó la “Casa del Torno” a su amada vecina la señora Margaret Jessup; fallecida esta, la heredó a su hijo John, y a su vez este vendió ambas casas a Jorge de La Borbolla.
Ya fallecido el señor Anderson; su viuda, la señora Bárbara Ryan de Anderson, vendió la Casa Blanca de Rancho Tetela también a Jorge de La Borbolla; quien había adquirido otras propiedades en esta ciudad, como la de la esquina sur poniente de las calles Abasolo y Morelos. En sus últimos años ya de avanzada edad, en esa propiedad, don Jorge abrió una casa de antigüedades, donde lo conocí al entrar a observar, casualmente hablamos de la historia de esa casa y de las de calle Nezahualcóyotl que habían de su propiedad. Él ya me conocía por mis publicaciones. Días después nos citamos en un café de esa calle para recorrer esas casas narrándome toda su historia. Era el año de 2020.
La “Casa del Torno” fue vendida por don Jorge al matrimonio formado por el francés Daniel Guian y Dolores Domeq. Finalmente, esta joya es ahora un tesoro histórico de la señora Ana Bel…
Nota: Mi libro “Rescatando la Historia de Cuernavaca”, permite conocer una Cuernavaca que ya no existe. Esos recuerdos que han pasado al olvido se recrean en sus páginas para quienes quieren conocer cómo era la ciudad desde su inicio indígena, pasando por la época virreinal, independencia y época moderna, sigue a la venta por unas semanas más en los principales restaurantes y librerías del centro de Cuernavaca. ¡Hasta la próxima!
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