Una experiencia familiar y la necesidad de brindar compañía a los sectores más vulnerables impulsaron a dos jóvenes universitarios a desarrollar una herramienta tecnológica de gran impacto social.
Estudiantes de la Universidad Tecnológica de Altamira concretaron la creación de Ban Bot, un robot humanoide equipado con inteligencia artificial local y sensores de navegación que asiste, conversa y recuerda la toma de medicamentos a los abuelos.
El proyecto, desarrollado por Fernando Banda Rodríguez y Oliver Sánchez, acumula aproximadamente dos años de trabajo constante y actualmente se encuentra en su quinta versión.
Los creadores lograron perfeccionar la interacción por voz, el reconocimiento del entorno y el desplazamiento autónomo para facilitar el día a día de las personas de la tercera edad y ciudadanos con movilidad reducida.
El origen detrás de la innovación tecnológica
La chispa de este desarrollo tecnológico surgió a raíz de una situación personal. El abuelo de Fernando sufrió graves lesiones en las rodillas que limitaron drásticamente sus actividades cotidianas y su convivencia con el exterior.
"Mi abuelo era una persona muy activa que iba al campo todos los días, pero lamentablemente se lastimó las rodillas", relató el joven creador sobre los motivos que lo llevaron a buscar soluciones robóticas.
A partir de esta vivencia, los estudiantes comenzaron a diseñar una interfaz capaz de entablar conversaciones fluidas y mostrar expresiones dinámicas a través de una pantalla.
Para medir su efectividad en un entorno real, los universitarios probaron el prototipo directamente en la vivienda del familiar afectado en Guadalajara, evaluando cada detalle de su funcionamiento.
Sensores avanzados e inteligencia artificial sin internet
Entre los apartados más destacados de este robot de asistencia destaca la integración de sensores lídar en dos y tres dimensiones.
Esta tecnología avanzada permite que la máquina reconozca espacios físicos con precisión y genere mapas detallados de viviendas, habitaciones o centros geriátricos.
Gracias a ello, Ban Bot puede trasladarse de manera autónoma hacia sitios específicos como la cocina o la sala mediante una simple petición de voz emitida por el usuario.
Asimismo, el sistema incluye la programación de alertas para la toma de medicamentos y los desarrolladores trabajan en funciones adicionales para que el aparato pueda recoger fármacos de un compartimento y entregarlos en las manos del paciente.
Por su parte, Oliver Sánchez destacó la integración de Verax, un modelo de inteligencia artificial propio que opera directamente en el equipo sin necesidad de una conexión permanente a internet.
Esta característica técnica resulta fundamental para garantizar su uso óptimo en zonas rurales o comunidades marginadas donde el acceso a la red es limitado o nulo.
Versión educativa y planes de comercialización a bajo costo
Además de su enfoque en la salud y el cuidado de los abuelos, el proyecto incorpora una vertiente educativa orientada a las aulas escolares.
Los jóvenes diseñaron una aplicación móvil compatible con Android e iOS que permite a los docentes controlar las interacciones del robot, gestionar listas de asistencia y generar cuestionarios o presentaciones apoyados en inteligencia artificial.
Hasta el momento, los universitarios han costeado el desarrollo mediante recursos propios y el respaldo parcial de su institución educativa, empleando materiales reciclados para abaratar costos.
Los creadores tienen como meta lanzar una versión comercial a mediados del próximo año con un precio estimado de 50,000 pesos, mientras reciben asesoría internacional de la empresa Elephant Robotics para consolidar su proyecto en el mercado nacional.
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