Cuernavaca, Morelos.- Una grave crisis de maltrato animal azota al norte del estado. Rescatistas locales denunciaron que habitantes de la Ciudad de México y de Cuernavaca utilizan de forma constante el municipio de Huitzilac como un tiradero de perros, dejando a decenas de mascotas a su suerte en plena carretera.
Esta cruel práctica tiene como epicentro la zona turística de Tres Marías. En este punto, los animales quedan expuestos al hambre extrema, enfermedades climáticas y a morir arrollados por los vehículos que transitan a alta velocidad.
El drama en la carretera federal
Yolanda Reyes, responsable del refugio “Danos una Patita” e integrante del colectivo Cuernavaca Ama a sus Animales, reveló que es una escena común observar autos particulares que se detienen en el crucero de Tres Marías únicamente para bajar a los animales y huir a toda velocidad.
El instinto de los caninos empeora la situación. Muchos de los perros intentan correr detrás de los vehículos de sus dueños en un esfuerzo desesperado por no ser olvidados, lo que provoca que terminen despedazados sobre el asfalto de la autopista y la carretera federal.
Esta problemática no es nueva y se ha mantenido en la impunidad durante la última década. La activista señaló que tan solo su organización ha logrado rescatar a cerca de 70 ejemplares en los últimos años, pero la cifra total de abandono es incalculable debido a las limitaciones logísticas.
Discriminación y falta de espacio en refugios
El perfil de los animales abandonados muestra patrones claros de conducta humana. Los ejemplares de talla grande sufren más este problema debido a que los dueños se quejan del espacio que ocupan y del alto costo de su alimentación diaria.
Sumado a esto, existe un fuerte prejuicio en Morelos hacia los animales de color negro, tanto perros como gatos. Los rescatistas confirman que estos ejemplares pasan meses o incluso años en las jaulas porque la población se niega a adoptarlos por supersticiones o simple preferencia estética.
La raíz del problema radica en la compra impulsiva de mascotas durante festividades clave como Navidad, el Día de Reyes o el Día del Niño. Cuando el cachorro crece y requiere cuidados médicos o educación, los propietarios deciden deshacerse de ellos en las zonas boscosas de la periferia.
Colectivos operan sin recursos
Actualmente, el albergue “Danos una Patita” subsiste con 21 perros y 11 gatos bajo su cuidado. Los gastos de mantenimiento veterinario y croquetas han rebasado la capacidad financiera de los administradores del lugar.
Los defensores de los animales hicieron un llamado urgente a la comunidad para frenar la compra de mascotas y sumarse a las campañas de esterilización obligatoria para frenar la sobrepoblación callejera en la zona metropolitana.
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