Cuernavaca, Morelos.- Lo que comenzó como un niño sentado entre las gradas de la extinta Arena Isabel, terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia y pasión. Destroyer Jr. ha construido una sólida trayectoria de 12 años como luchador profesional, consolidándose como uno de los gladiadores más representativos del estado y llevando el nombre de Morelos a diferentes escenarios del país.
El original de Cuernavaca debutó el 25 de marzo de 2012, luego de formarse bajo la enseñanza de maestros legendarios como Elfego Silva, Kalimán, El Cholo, Electro y Cometa, mentores que marcaron el inicio de una carrera construida con estricta disciplina y sacrificio diario.
Raíces y el sueño de ser una gran figura
Desde pequeño, la lucha libre fue parte fundamental de su vida gracias a su madre, quien lo llevaba a funciones en la extinta Arena Isabel, el Toreo de Cuatro Caminos y la Arena México, siendo esos escenarios el sitio exacto donde nació su gran sueño profesional.
“Desde niño mi mamá me llevaba a la extinta Arena Isabel, al Toreo de Cuatro Caminos y a la Arena México. Ahí nació mi interés por aprender lucha libre. Admiraba mucho a Mil Máscaras y me motivaba a querer ser como él, una gran figura”, compartió para Grupo Diario de Morelos.
Con una imponente estatura de 1.80 metros y 100 kilogramos de peso, el luchador del bando técnico presume entre sus máximos logros el campeonato de parejas y el campeonato completo del Coliseo Morelos, preseas que respaldan su entrega y categoría sobre el cuadrilátero.
Un debut accidentado y la superación de lesiones
Su estreno profesional tampoco fue sencillo. Destroyer Jr. tuvo que subir al ring como emergente en una lucha de parejas junto a Tony Díaz para enfrentar a Rékiem y El Cholo, luego de que un compañero no se presentara a la función programada, resolviendo el reto con categoría.
A lo largo de su carrera ha enfrentado fuertes lesiones en tobillos, rodillas, codos, clavícula, dedos, mandíbula e incluso rupturas de ligamentos, pero ninguna de ellas ha sido suficiente para alejarlo definitivamente de los encordados.
“Por amor a este deporte subes al ring y se te olvidan todas las lesiones. Es algo mágico”, afirmó con convicción el gladiador.
Para Destroyer Jr., representar a Morelos sigue siendo uno de los mayores orgullos de su carrera deportiva. “Representar a mi estado es una gran satisfacción. Es llevar a Morelos para el mundo”, expresó con profunda emoción.
Con más de una década de experiencia, el gladiador continúa escribiendo su historia convencido de que cada caída fortalece el carácter y que los grandes sueños se conquistan con esfuerzo, entrega y amor absoluto por la lucha libre.
El sacrificio que casi lo hace dejar la lucha libre
Destroyer Jr. recuerda que uno de los episodios más dolorosos fue tener que cumplir con una función mientras su hermano permanecía gravemente hospitalizado y conectado a un respirador. “Fue muy difícil dejarlo para ir a cumplir con una función. No tenía cabeza para pensar en luchar, pero el profesionalismo me obligó a cumplir con ese compromiso”, confesó.
A ese momento se suman las múltiples lesiones que ha sufrido durante su carrera y el tiempo que ha tenido que pasar lejos de su familia debido a las giras, una situación que incluso lo hizo pensar en retirarse.
“Mis hijos reclamaban que nunca estaba con ellos porque siempre andaba luchando fuera. Hubo momentos en los que pensé dejar esta profesión para dedicarles más tiempo, pero la lucha libre es una pasión muy grande”, relató.
Pese a las adversidades, Destroyer Jr. eligió seguir adelante.
Hoy asegura que cada sacrificio ha valido la pena y que continuará representando con orgullo a Morelos.
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