Una devastadora riada provocada por el colapso de un glaciar en la frontera con el Tíbet ha dejado una estela de muerte y destrucción que mantiene en alerta máxima a las autoridades internacionales, tras confirmarse este martes la recuperación de casi mil 400 cuerpos sin vida y la desaparición de más de 4 mil personas.
La magnitud del desastre natural superó las capacidades logísticas locales. Las autoridades nepalíes se han visto en la imperiosa necesidad de sepultar a las víctimas sin poder confirmar plenamente su identidad. Para solucionar esto en el futuro, los equipos de rescate registran marcas corporales, toman fotografías y recolectan muestras genéticas de los restos mortales y de los familiares.
La Policía de Nepal detalló que, de los mil 399 cuerpos recuperados hasta ahora, cerca de 520 corresponden únicamente a fragmentos corporales. Esta cruda realidad dificulta enormemente el proceso de identificación forense, permitiendo la entrega de apenas 103 cuerpos a sus respectivas familias desde el inicio de la emergencia.
Cifras alarmantes y extranjeros afectados
El impacto de la tragedia no distingue nacionalidades. Entre los más de 4 mil 800 ciudadanos con los que se ha perdido contacto desde el día de la riada, se contabilizan al menos 610 extranjeros.
Del otro lado de la frontera, en territorio tibetano, las autoridades chinas reportan un saldo preliminar de 43 fallecidos y 519 desaparecidos. Llama la atención que 261 de las personas no localizadas en la zona china corresponden a extranjeros procedentes de 23 países diferentes.
La catástrofe comenzó exactamente el 26 de agosto. Los análisis científicos y satelitales internacionales confirmaron que el fenómeno se originó por el repentino desprendimiento y colapso de un glaciar de gran altitud en territorio nepalí.
Reto millonario para la reconstrucción
Ante la magnitud de los daños materiales, el primer ministro nepalí, Balendra Shah, sostuvo una reunión urgente con los jefes de gobierno de los distritos más golpeados: Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Tanahun.
El objetivo principal del encuentro fue coordinar las labores de búsqueda que continúan activas y delinear un ambicioso plan de reconstrucción. Las estimaciones económicas preliminares del Gobierno apuntan a un costo superior a los 4 mil 700 millones de dólares.
Por su parte, el director de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres nepalí, Dharam R. Uprety, señaló que los representantes locales se comprometen a desarrollar zonas verdes ribereñas y a reubicar los asentamientos humanos hacia zonas seguras cercanas para prevenir futuras tragedias.
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