Haca ya muchas lunas, en mi niñez, hablar de jugar futbol contra Estados Unidos parecía una pesada broma de mal, muy mal gusto.
Cuando, en razón de la eliminatoria pata algún Mundial sesentero, la goleada se saboreaba de antemano.
Luego, vino la creación de una Liga semiprofesional, con pocos equipos, que en realidad, solo le interesaba a los mal llamados “chicanos” y a los migrantes latinos, en general.
Recuerdo que en la revista “Balón”, de la que era yo asiduo lector, apareció en la portada una foto a color de Manuel Camacho, arquero que fue del América y Atlante, volando de poste a poste, enfundado en su característico traje negro con el fajín blanco por fuera, defendiendo los colores del “Earthquakes” o Terremotos de California.
Más tarde, el dólar atrajo a figuras ya en declive y fue el Cosmos de Nueva York quién llevó mano.
Para posicionar el soccer en el gusto del aficionado anglosajón, llevó nada más ni menos que a “O Reí” Edson Arantes Do Nacsimento “Pelé”.
También el inmenso Franz Beckenbauer vistió esa camiseta, así como un delantero italiano, Giorgio Chinaglia.
La realidad es que el equipo se dedicaba más a giras promocionales, con partidos de exhibición que al torneo local propiamente dicho.
Pero como suele pasar cuando los estadounidenses agarran algo en serio, vino una evolución que los llevó, en primer lugar, a integrar una selección nacional competitiva, para posteriormente, crear una Liga a toda orquesta.
Así nació la Major Soccer League, mejor conocida en el bajo mundo del hampa como la MLS.
Esta organización tiene algunas particularidades que contrastan con el resto del mundo, desde el punto de vista deportivo y comercial, digamos civilizado.
Primero, está conformada por 30 clubes, de los cuales, 3 son canadienses.
Las cartas o derechos federativos de los jugadores le pertenecen a la Liga, la cual los acomoda de acuerdo a la preferencia, nacionalidad y arrastre que tengan en determinada localidad.
Existe un tope salarial, que tiene su excepción en los llamados “jugadores franquicia”, tres por equipo, que se regirán por la ley de la oferta y la demanda.
No hay límite de extranjeros y el servicio de arbitraje lo proporciona un proveedor externo.
La Federación firma un contrato con esa entidad, totalmente independiente, quien adiestra, designa y paga a los colegiados.
Para no salir de la normatividad de FIFA, hay una Comisión de Árbitros que es la que evalúa las actuaciones de dichos nazarenos y puede rechazar o vetar algún nombramiento con base en las calificaciones.
En este marco se juega, desde 2019 con una interrupción de dos años por pandemia, la Leagues Cup, que en la actualidad enfrenta a los 18 equipos de la LigaMx, con igual número de los mejor ranqueados en el gabacho.
Hasta hoy, solo se jugaba en estadios gringos. Ahora tendremos 4 partidos de la primera fase en territorio nacional.
La superioridad de sus clubes es evidente, al grado de que ya parece que nos traen…de hijos.
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