Una Ciudad Deportiva en la quinta Palmira, una Central Camionera en la Casa de la Chica y sendos auditorios en los cines Cuernavaca Cinema y Gloria son instalaciones largamente añoradas por los cuernavacenses.

¿Puede hacerlas realidad la nueva gobernadora Margarita González Saravia? El tiempo lo dirá...–La Ciudad Deportiva en la quinta Palmira, la finca de 40 hectáreas ubicada cerca del Internado Palmira donde fue la casa de descanso del general Lázaro Cárdenas y, años más tarde, una parte convertida en el Centro Cultural Palmira. Cuenta la leyenda que fue ahí, al sur de Cuernavaca, donde el presidente Lázaro Cárdenas del Río “se acuarteló” unos días para trabajar a detalle la expropiación petrolera. Años después, Cárdenas donaría la casa y sus terrenos para crear en el lugar el Internado Palmira para Niñas. Los historiadores consideran que el 18 de marzo de 1938 la Revolución Mexicana llegó a su mayor grado de soberanía, resolviendo de tajo el problema del petróleo que venía desde el siglo XIX. Cárdenas habría planeado en su casa de Palmira la estrategia para defender el petróleo. En la entrega de septiembre de 2024 señalé la posibilidad de que el presidente Andrés Manuel López Obrador viniera a inaugurar el Centro Cultural, lo que no sucedió. Del portal DOC. MX cité: “La Historia del Barrio Internado Palmira da una idea de cómo era la casa del divisionario de Jiquilpan. Aquí florecían muchos frutos comestibles. La tierra fértil y la cercanía del río Apatlaco permitían el cultivo de caña de azúcar, el arroz, la guayaba, la naranja y la toronja. Existían pomelos, mandarinas, chicozapotes, mangos, limones, membrillos y nueces, y nadie se molestaba si alguien los cortaba, todos podían comerlos”… –Ubicada en medio de la avenida Morelos y las calles de Motolinía y Netzahualcóyotl, en la quinta que fue de Federico T. de la Chica desde afuera se pueden ver árboles añosos, secos, algunos sostenidos trabajosamente en pie y huellas de otros cortados a pedazos, todo ello con la intención criminal de convertir lo que fue un paraíso verde en una plancha de cemento gris, impropia del clima caluroso de Cuernavaca.

El Ayuntamiento puede gestionar recursos federales para comprar esta propiedad, y el Gobierno del Estado expropiarla por causa de utilidad pública para convertirla en un parque público o unidad deportiva, pero ninguna de las dos cosas ha sucedido. Por décadas los cuernavacenses hemos visto la indiferencia de la autoridad ante la desforestación arbitraria de que ha sido víctima este predio. Lo que se hace en toda ciudad querida y cuidada por sus habitantes y sus autoridades es que las terminales de autobuses se ubiquen en la central de autobuses que no tiene Cuernavaca, y para el caso construirla en la Casa de la Chica, o mejor aún, en alguna de las orillas de Cuernavaca. La Central de Autobuses es una obra que los cuernavacenses llevan esperando medio siglo, y tanto tiempo ha pasado que los jóvenes de Cuernavaca ignoran que con este propósito fue cedido un terreno por el ejido de Chapultepec, en las cercanías de la subestación eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad, cerca de la planta de almacenamiento de Pemex. El proyecto de la Central Camionera fue bocetado medio siglo atrás, en el sexenio 1970-76 del gobernador priista Felipe Rivera Crespo, inimaginable entonces que el laberinto de casas se extendería hasta Jiutepec, Yautepec, Emiliano Zapata, Temixco y Xochitepec. Mientras, las terminales de las líneas Flecha Roja (después Futura), Estrella Roja, México Zacatepec y Estrella de Oro han seguido complicando la vialidad en el primer cuadro y en zonas cada vez más transitadas como las avenidas Morelos y Galeana, la glorieta de Las Palmas y la calle Abasolo… (Me leen mañana).

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