No hay, o el columnista no la ha encontrado, una historia escrita que detalle cómo surgió la “ciudad perdida” de la Estación. Sin embargo, relatos antiguos refieren que en la década de los cuarenta del siglo pasado trabajadores ferrocarrileros habitaron varios carros del tren que permanecían abandonados en el patio de maniobras. Paulatinamente, familias de Cuernavaca, sobre todo provenientes del estado de Guerrero, vinieron invadiendo espacios de la explanada poblada de árboles de eucalipto. Con el paso de los años alcanzó una invasión cercana a las veinte hectáreas, vale decir, codiciadas por empresas fraccionadoras habida cuenta su alto valor comercial.

Historiadores y el desaparecido cronista Valentín López González consignaron la llegada a Cuernavaca de la primera locomotora en 1897, inaugurada la estación del ferrocarril por Porfirio Díaz que en la misma ocasión cortó el listón inaugural del puente que lleva su nombre, justo arriba del puente colgante que colapsó el pasado 7 de junio en el Paseo Ribereño. Privatizada en 1997 la paraestatal Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales) por el presidente Ernesto Zedillo, desapareció el tren México-Cuernavaca-Balsas, cayó en el abandono la casa donde estuvieron la taquilla y la sala de espera, fue invadido el tramo de vía que corría paralela a la avenida Plan de Ayala y en tanto el asentamiento de Los Patios permaneció en el limbo jurídico.

En los ochenta, el gobernador Lauro Ortega Martínez intentó un proyecto para reubicar a sus habitantes, pero fue en vano, permutadas sólo unas cuantas viviendas en la Unidad Morelos de Xochitepec, rápidamente regresadas algunas familias, quedadas otras y en seguida ocupados los lotes que habían quedado momentáneamente desocupados. Núcleo urbano marginado del desarrollo de Cuernavaca durante décadas, acabó “regularizándolo” el derecho por posesión de las familias que la habitan. Si regularizarla con papeles habría implicado llevar las obras de infraestructura urbana de las que históricamente había carecido, en junio de 2007 lo intentó el desaparecido alcalde panista Jesús Giles Sánchez. Se presentó entonces la oportunidad de que el organismo liquidador de Ferronales cediera a la ciudad (y no vendiera en 52 millones de pesos, como pretendía) las veintidós hectáreas de Los Patios y los pasos de vía para construir en ellas alternativas de vialidad, por ejemplo, materializar la vieja idea de construir una avenida en la vía del tren junto a Plan de Ayala, lo que acabó siendo imposible.

Mientras tanto, hacía años que algunos vecinos ya contaban con servicios básicos de agua potable y electricidad, que había una cancha de basquetbol, un campo llanero de fútbol y muchas viviendas de cartón que se convirtieron en casas de tabiques. Por cerca de un siglo, tener las escrituras que les diera certeza jurídica en la tenencia de sus viviendas fue el sueño más preciado para varias generaciones.

Fue hasta el 18 de diciembre de 2019 que el entonces alcalde Francisco Antonio Villalobos Adán solicitó al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, (INSABI), la escrituración de los predios de la colonia Patios de la Estación. Encaminado el trámite a la materialización de una vieja demanda de aproximadamente 3 mil 500 familias, pocos meses más tarde vino a Cuernavaca el presidente Andrés Manuel López Obrador y el edil le pidió apoyo para la regularización de esta colonia enclavada en el primer cuadro de la ciudad. Enseguida se anunció la primera etapa de un circuito de obras de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), entre otros puntos, en las pistas de patineta y la cancha de fútbol. Dos años y medio después, concluidas hace semanas en la Estación y Palmira las obras realizadas por el gobierno federal, permanecen en espera de ser formalmente inauguradas por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Anunciada en más de una ocasión su visita por el Gobierno del Estado, no ha venido, va a otras entidades en situación de emergencia, como el pasado fin de semana por el huracán Agatha en Oaxaca, por afectos a sus gobernadores o a inauguraciones de obras y programas estatales de veras importantes. Es decir, lo que AMLO no ve en Morelos… (Me leen mañana).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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