Que no habrá, le ha caído de perlas a la economía de los propietarios de vehículos automotores, tanto de servicio público como privado. Miles de morelenses se ahorrarán millones de pesos, por estos que aún se avizora lejano el final de las afectaciones monetarias por la pandemia del covid.
Presidente de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso de Morelos, el diputado Agustín Alonso Gutiérrez detalló: “En el análisis de la Comisión apenas teníamos ocho días con el paquete presupuestal y ya habíamos dicho que no íbamos a favor del reemplacamiento. Para nosotros tenía que ver con un gasto innecesario para la ciudadanía de Morelos”.
Alonso celebró la decisión del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, de dar marcha atrás al reemplacamiento, al tiempo que anunció que presentará una iniciativa de modificación a la Ley de Hacienda para que la expedición de placas automotrices sea como en el Estado de México y la Ciudad de México, cada 6 años.
En realidad, el tema debería ir más allá de la matrícula de placas vehiculares. En muchos paises hay un juego de láminas para siempre.
Si el objetivo es la seguridad, ésta se cumpliría gracias al avance de la tecnología. También garantizaría la recaudación de recursos al gobierno con los pagos por el refrendo anual, pero validando las placas que ya están en circulación. Además, los dueños de su primer vehículo nuevo pagarían por las placas.
Según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi) y los gobiernos de la Ciudad de México y Guerrero, alrededor de 312 mil 203 vehículos con placas de Morelos serían propiedad de personas que no residen en Morelos. Esta situación genera ingresos adicionales superiores a 153 millones de peso por refrendos vehiculares. Grosso modo, en Morelos existe un parque vehicular de cerca de 800 mil unidades, es decir, unas tres personas por cada automotor a partir de una población de cerca de dos millones de habitantes, más lo que haya aumentado). El cálculo considera los vehículos con placas de Morelos, y también los que se desplazan en el territorio estatal con láminas de otras entidades, sobre todo Guerrero, el estado de México y CDMX.
Lo anterior debería alarmarnos, dada la emisión de contaminantes a la atmósfera, un problema para el que la situación orográfica de Morelos permite que los vientos “barran” con las partículas suspendidas de bióxido de carbono, y una ventaja que no tienen en el Valle de México, donde las serranías impiden esa limpieza con la regularidad requerida. Por este lado la vamos librando, pero el asunto del parque vehicular de Morelos es de otra índole. Dicho sin ambages, estamos en el punto crítico de resolver una cuestión que nos debimos plantear hace más de cuarenta años, pronosticada fatalmente en una película de Charlton Heston de los años setenta titulada “Cuando el destino no alcance”. Eso parece habernos sucedido en materia de vialidades urbanas, suburbanas y federales. Salvo la zona poniente, ya no hay para a dónde hacerse. Hacia allá parece apuntar la necesidad de expandir la concentración urbana y el desfogue de las arterias, porque Cuernavaca ya no da para más. Con la capital se incluyen los cinco municipios que integran la todavía no formalizada del todo Zona Metropolitana del Valle de Cuernavaca (Temixco, Jiutepec, Xochitepec, Tepoztlán y Huitzilac) como parte de la gran concentración que no cesa y muestra los emplacamientos… (Me leen mañana).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
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