Mejores o peores, eran los tiempos en que no existía el terminajo de la presunción de inocencia. Por fortuna, otro es el trato hoy día, aunque pese a no ser publicados los nombres completos de los imputados en ocasiones resulta evidente de quién o quiénes se trata. Entonces suele decir la nota: Luis “N” fue imputado de haber cometido presuntamente los delitos de ejercicio indebido del servicio público y peculado por 20 millones de pesos, durante su gestión como alcalde de equis municipio...
La lista de imputados es kilométrica, algunos prófugos de la justicia, otros presos, unos más encaminados a la prisión, y a final de cuentas todos juzgados por la voz de la calle como corruptos y puestos en el basurero de la historia. El de Karime Macías es un caso emblemático. En un momento dado, de la esposa del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, dijo el gobierno mexicano que paseaba su riqueza mal habida por las calles de Londres, libre bajo una fianza de 93.200 dólares que, si apoquinó sin chistar, fue porque tenía y tiene para eso y para mucho más.
Otro: Genaro García Luna, el súper policía del ex presidente panista Felipe Calderón que, preso en Nueva York, al declararse de inicio no culpable se ubicó en el trato típicamente gringo que quita años de cárcel a cambio de hacerla de “soplón”. Si después cambió de opinión, el hecho es que a la fecha no ha confirmado complicidades criminales que a lo mejor involucran no sólo a Calderón, también a Vicente Fox y al ex mandatario priista Enrique Peña Nieto. Investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y, lo que le es determinante, con ayuda de agencias de Estados Unidos, hace tiempo que Carlos Romero Deschamps huele a cárcel, pero no ha caído.
Ex gobernadores investigados hay unos que están presos y prófugos otros.
Y señaladamente, el otrora súper policía García Luna que, reducido a la condición de polizonte, veladamente amenazó con abrir la boca, diciéndole al señor juez vida y milagros de Peña y del ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Un “cuadro de honor” frente al cual palidecen casos antiguos de corrupción, como estos que en su momento fueron emblemáticos: Jorge Díaz Serrano, el ex director de Petróleos Mexicanos y senador desaforado en julio de 1983 por el maquiavelismo de Salinas que “le cuadró” un fraude por 5 mil millones de pesos con la compra de dos buques para transporte de gas con un sobreprecio de 34 millones de dólares. Sonorense de origen y esposo de la modelo que posó para la estatua de la Diana Cazadora, Serrano moriría el 25 de abril de 2011. Había estado preso en el Reclusorio Sur, en la celda número 11 de cuatro metros de largo por tres de ancho con espacio para una cama, una letrina y una pequeña repisa. Y Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, el líder de los trabajadores de Pemex a quien encarceló Salinas, se dijo entonces, en venganza por haber patrocinado la publicación de un libro en su contra. Fue detenido el10 de enero de 1989 en Ciudad Madero, Tamaulipas, acusado de los delitos de homicidio calificado, acopio y almacenamiento de armas para uso exclusivo del Ejército, evasión fiscal por más de 3 mil 500 millones de pesos de entonces y por atentar contra la seguridad nacional. Estuvo preso ocho años antes de que en diciembre de 1997 el juez le fijara la ciudad de Cuernavaca como cárcel, acatando uno de los requisitos fijados por la Secretaría de Gobernación para su la libertad condicional. “La Quina” pasó algunos meses radicado en la capital morelense, iba a firmar al juzgado los días que tenía señalados, solía comer en un restaurante de la avenida Domingo Diez y era común verlo tomar café en Los Arcos del centro. Regresó a Ciudad Madero y falleció el 11 de noviembre de 2013… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
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