Ir al contenido principal

El dato es foráneo pero enlaza un tema de importancia local. Uno: Mientras la gente de Aguascalientes celebra que allá la planta de Nissan Mexicana no despidió a ningún trabajador, y Rogelio Padilla de León, secretario general adjunto de la Federación de Trabajadores de la entidad hidrocálida, confirma que no habrá recorte de personal, en la factoría de la misma empresa ubicada en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (Civac) serán o ya fueron despedidos cerca de mil obreros. A fines de enero pasado, la secretaria de Desarrollo Económico y del Trabajo del Gobierno de Morelos, Ana Cecilia Rodríguez González, confirmó que la empresa japonesa inició el despido masivo con los primeros 530 trabajadores que tenían antigüedades de diez a quince años, pero minimizó el infortunio de las familias de los cesados con la obviedad de que actuarios federales darían fe del proceso de liquidación. Así “razona” la derecha.

Y dos: En agosto, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) concluyó que en Morelos no tenían trabajo 21 mil 882 personas, 5,346 más que en el primer trimestre de 2021. En contraste, la empresa Esperanza Silver de México proyecta generar cientos de plazas de trabajo en la mina de oro y plata de Temixco. Dicho sea de paso: en la comunidad de San Agustín Tetlama, municipio de Temixco, la alianza entre Esperanza Silver y la organización Educatón-Morelos hizo realidad la graduación de 14 personas, mujeres y hombres, que cursaron la preparatoria, quedaron listos para obtener empleos mejor remunerados y en tanto iniciar estudios de licenciaturas.

La historia: A mediados de los sesenta, apenas empezaba la temporada de lluvias la recaudación de impuestos comenzaba a bajar hasta desplomarse. Los agricultores destinaban el poco dinero que tenían a la compra de semillas para sembrar, y las zafras, que terminaban con las primeras lluvias, paralizaban la actividad de los ingenios de Zacatepec, Oacalco, Casasano y Cocoyotla. Rumbo a Jiutepec, unida a la capital por la carretera de sólo dos carriles, en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (Civac) se instalaban las primeras empresas y comenzó a trabajar la fábrica de automóviles japoneses. “La Dasun”, sin la “t”, le llamaba la primera generación de obreros. Decían: “¿dónde trabajas? ¿En la Dasun?”, aludiendo el primer modelo de la Datsun, el Bluebird. Los obreros habían sido capacitados en uno de los apartamentos del primer nivel del edificio Benedicto Ruiz, por la entrada del número 17 de la calle Hidalgo. (Lo sé pues viví ahí; los departamentos rentaban “carísimo”: 700 pesos, catorce veces más que una vivienda en las vecindades de la Cuernavaca de aquellos años).

De que Nissan Mexicana se asentó en Morelos se están cumpliendo 57 años, colocada la primera piedra en 1965 y presidida la ceremonia por el embajador de Japón en México y miembros del gobierno estatal y federal. Ya he contado que aquello fue un gran acontecimiento para Morelos, ligado desde entonces al país del sol naciente por el nacimiento del parque fabril ubicado en el municipio de Jiutepec, hasta hoy, el primer generador de empleo manufacturado.

Ante la preocupación por el rumor entre los trabajadores, de que en un plazo indeterminado sea cerrada la planta de Nissan de Civac, la generación de empleos apunta a la mina de Tetlama. En tanto el jugador “estrella” del Gobierno del Estado tiene otras “prioridades”, como traer un equipo profesional de fútbol a Zacatepec. El típico pan y circo… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

[email protected] 

Sobre el autor

JPerez
Ver biografía