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Atril: La Ciudad llamada Tigre y el Fútbol Mundial

Se jugará a par­tir del día de hoy hasta el 19 de julio pró­ximo en Canadá, Esta­dos Uni­dos y México. Será la vigé­sima ter­cera edi­ción de la Copa Mun­dial de Fút­bol orga­ni­zada por la Fede­ra­ción Inter­na­cio­nal de Fút­bol Aso­cia­ción (FIFA) y la pri­mera vez que la sede es otor­gada a tres paí­ses. Tras el cer­ta­men de 1994, Esta­dos Uni­dos será el sexto país en alber­gar al menos dos edi­cio­nes, y Canadá sede por pri­mera vez…

La deci­mo­ter­cera edi­ción del cam­peo­nato mun­dial de fút­bol mas­cu­lino orga­ni­zado por la FIFA se desa­rro­lló entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986, en México, que fue el pri­mero en cele­brar dos veces una Copa del Mundo des­pués de que el Comité Eje­cu­tivo de la FIFA, tras una reu­nión en Esto­colmo, Sue­cia, en mayo de 1983 sus­ti­tuyó la sede que había sido selec­cio­nada en 1974, Colom­bia, la cual tuvo que decli­nar en noviem­bre de 1982 ante la impo­si­bi­li­dad de cum­plir con los reque­ri­mien­tos que la FIFA exi­gió para cele­brar el evento…

¿Como vivó Cuer­na­vaca la Copa Mun­dial de 1986? Empe­za­ban a vol­verse comu­nes las pan­ta­llas pano­rá­mi­cas de tele­vi­sión, y una de las pri­me­ras, o la pri­mera, fue ins­ta­lada en la plaza comer­cial Los Arcos, en la ave­nida Plan de Ayala y Teo­pan­zolco. Ahí vivió la afi­ción de Cuer­na­vaca el gol de Diego Armando Mara­dona, en el Esta­dio Azteca, que se vol­ve­ría inol­vi­da­ble. Mara­dona saltó, Shil­ton, el por­tero inglés, salió a des­pe­jar el esfé­rico con los puños, pero Mara­dona saltó y, con la pica­resca pro­pia del mejor juga­dor del mundo, elevó el puño para supe­rar al rival e intro­du­cir el balón en la por­te­ría. El gol, para­dó­ji­ca­mente, subió al mar­ca­dor ante la deses­pe­ra­ción inglesa, y fue indu­da­ble­mente el momento más repre­sen­ta­tivo de aque­lla edi­ción de la Copa del Mundo…

En la década de los ochenta la Plaza los Arcos estaba en su apo­geo. Tenía la posi­ble­mente la que sería la pri­mera pan­ta­lla gigante de TV en Cuer­na­vaca, ade­más de un cine, tien­das de ropa y una pista de hielo como no ha vuelto a haber otra igual en Cuer­na­vaca…

A Diego Armando lo vi jugar en Argen­tina, en un par­tido de exhi­bi­ción (de Indoors­how o show­bol) en la ciu­dad de Tigre, el 30 de diciem­bre de 2010. El juego tuvo lugar en el pla­yón de la Esta­ción de Tre­nes ante más de 2,500 espec­ta­do­res. Se enfren­ta­ron un com­bi­nado de Argen­tina con­tra uno de Para­guay, y ter­mi­na­ron empa­tado 4 a 4…

Bue­nos Aires es una ciu­dad intensa, viva y enér­gica. Pero lo más inte­re­sante de su per­fil mul­ti­fa­cé­tico es que está rodeada de pai­sa­jes que nada tie­nen que ver con el carác­ter urbano de Bue­nos Aires. A tan sólo 32 kiló­me­tros del cen­tro de la ciu­dad y a una hora en tren desde la ter­mi­nal ferro­via­ria Retiro, existe un lugar lla­mado Tigre. Ahí abun­dan caso­nas colo­nia­les, aris­to­crá­ti­cos clu­bes de remo, cien­tos de loca­les de arte­sa­nías y una esta­ción flu­vial desde donde se llega a un mundo natu­ral e ini­gua­la­ble: el Delta del río Paraná.

Hubo un tiempo en que ahí fue común la pre­sen­cia del yagua­reté (jaguar), al que los con­quis­ta­do­res iden­ti­fi­ca­ron como “tigre”, el nom­bre que más ade­lante se impon­dría para deno­mi­nar a la ciu­dad. Aun­que su nom­bre remite a su uso ante­rior hasta media­dos del siglo XX, allí desem­bar­caba la pro­duc­ción fru­tal del Delta del Paraná que luego se comer­cia­li­zaba en la ciu­dad de Bue­nos Aires. El actual Puerto de Fru­tos es un mer­cado al aire libre donde se pue­den encon­trar mue­bles, ador­nos y artí­cu­los para el hogar, acce­so­rios fabri­ca­dos en caña y mim­bre, pro­duc­tos de tala­bar­te­ría, dul­ces, mie­les case­ras, flo­res y una gran varie­dad de fru­tas loca­les. Ahí mismo se puede comer o salir de excur­sión por el Delta. Los sába­dos, domin­gos y días feria­dos El Tigre es un punto muy fre­cuen­tado…. (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

JPerez
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